SUMISAS

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Escrito Por: Dra. Nadia Ocampo Psicoterapeuta Relacional

Existen varios tipos de mujeres sumisas, cada una tiene sus razones conscientes o inconscientes para permanecer en una relación, normalmente de pareja, pero puede darse en otro tipo de relaciones, como de amistad o laboral. Ser sumisa implica que tus necesidades, voz y deseos quedan borradas por la existencia de otro, es decir, por lo que el otro quiere o necesita, incluso si no lo pide.
Las mujeres mexicanas en especial tenemos una tradición que valora en la mujer el ser eternamente amorosa, modesta
y sobre todo, abnegada.
Una pregunta que surge constantemente al hablar del tema es ¿existe una mujer sumisa que sea feliz? En mi experiencia como terapeuta, existen mujeres con alma independiente y actitud sumisa, que ante la dependencia económica mantienen esa actitud, digamos que por conveniencia o miedo de perder el nivel de vida que obtienen de la relación de sumisión que mantienen.

Otras sumisas lo son por ellección ya sea por amor, por culpa, por creer que es su papel o misión en la vida o porque sólo así sienten que obtienen el amor del otro. Me someto a costa de mí.

La mujer rota es la víctima estupefacta de la vida que ella misma se eligíó: una dependencia conyugal ( entiéndase dependencia emocional) que la deja despojada de todo y de su ser mismo cuando el amor le es rehusado". Simone d Beauvoir.

Para dejar de ser sumisas es necesario elegir las batallas y asegurar tu integridad física y emocional(muchas mujeres son sumisas para evitar la ira de sus parejas y de esa forma suponen que evitan actos violentos). Dejar la sumisión de lado es recuperar tu valía personal sin arriesgar tu integridad.

Comienza por cosas cotidianas, pon tus necesidades en claro y tómalas en cuenta para tomar tus decisiones diarias.

Aprende a decir no, inicialmente tómalo como un ejercicio. ¿Cuántas veces accedes a lo que te piden sin realemnte quererlo?, o dices sí, comprometida por pensamientos como "¡si digo que no, qué dirán?". o "no puedo hacerlo pero tampoco es tan complicado, podría organizarme y hacerlo".

Organiza tus horarios de forma que no giren alrededor de los otros.

Busca una actividad que sea sólo tuya, donde nadie sea requerido: Puede ser una clase, unos minutos de meditación, salir a caminar, etc.

Ten tus propios ingresos, poco o mucho, séra tuyo y eso le da un valor distinto.

Habla de lo que ocurre con las personas en quien confías, pero no a modo de queja (lo cual sería hacer más de lo mismo), busca alternativas.

Puede que tu sumisión haya estado contigo muchos años y sea resistente al cambio, no te desesperes. No estás luchando con una parte de tu personalidad, sino con una mala costumbre de ir por la vida annulándote ante los demás.

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Fotografía: Francisco Soberanis

Modelo: Tatsiana Trakhimets para Paragon Model Management

Maquillaje: Daniela De La Vega

Cabello: Daniel Casillas

PARANOICAS

 

paranoicas1Escrito Por: DRA NADIA OCAMPO

PSICOTERAPEUTA RELACIONAL

La paranoia, ideas y/o delirios paranoides implican, por ejemplo, sentir que los demás están actuando en tu contra, que las personas que te rodean tienen motivos ocultos, creer que te quieren hacer daño, pensar que eres observado o perseguido, que te quieren matar o envenenar, que te están explotando o se están aprovechando de ti, entre otros. Clínicamente existen dos tipos de trastornos paranoides: el trastorno psicótico tipo delirio persecutorio paranoide y el trastorno de personalidad paranoide.

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 Las ideas paranoides son comunes y no son extrañas, siempre y cuando no sean recurrentes y no existan antecedentes de enfermedad mental. Estadísticamente las psicosis se presentan principalmente en hombres. Entonces, ¿por qué las mujeres tenemos fama de paranoicas? Esto pudiera deberse a la llamada “intuición femenina” o en términos científicos el efecto de las neuronas espejo (estudiadas en primates, incluyendo humanos), éstas son las que nos hacen identificar la emoción del otro y como respuesta a ello cambiemos también nuestro estado de ánimo. Entre más conexión emocional se tenga con el otro, comúnmente es más fácul identificar sus emociones y por lo tanto decodificar sus intenciones.

¡Tener ocasionalmente alguna idea de que alguien pretende hacernos algún tipo de daño o no tiene buena sintenciones, incluso cuando estos pensamientos no tengan fundamento alguno, no hace paranoico a nadie!

Cuando la historia de la relación nos pone en estado de alerta, teniendo elementos para creer que nos pueden "jugar chueco" y que más vale ir con cuidado para evitar un disgusto mayor, NO ES PARANOIA.

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Después de un evento traumático a cualquier escala, por ejemplo, haber sufrido un asalto, ser testigo de un accidente, etc... es común, dentro de los primeros días posteriores, entrar en estado de híper alerta, respondiendo con sobresaltos a estímulos que bajo otras circunstancias se podrían considerar mínimos. Esto corresponde más al estrés postraumático que a una paranoia.

Las complicaciones que se presentan cuando existe una perosnalidad paranoide o delirio son el aislamiento social y problemas en el trabajo, escuela o relaciones más cercanas con amigos y familiares.

Ambos trastornos tiene tratamiento, el éxito del mismo dependerá del tiempo de evolución (por lo tanto mientras más rápido se atienda, mejor), los antecedentes personales y familiares, así como la gravedad de los síntomas.

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FOTOGRAÍA: NIGORETTE

POEMA: MIGUEL ROSALES

PEINADO: REDKEN MÉXICO

MODELO: COLUMBA DÍAZ

COLECCIÓN: JORGE AYALA PARÍS

MUSEO SOUMAYA

CELOSAS

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Por: DRA. Nadia Ocampo

PsicoterapeutaRelacional

Poema: Miguel Rosales

 

Los celos están asociados a las ideas de parejas basadas en el amor romántico, en el cual, la posesión y pertenencia al otro son fundamentales; por lo que, cuando estamos en pareja, se sobreentiende que será una relación de exclusividad emocional y sexual.

Los celos son sentimientos complejos, una mezcla de emociones como miedo, enojo, frustración, humillación, tristeza, etc.

El sentir celos sin fundamento alguno es sólo responsabilidad de quien los vive; la pareja no es responsable de provocarlos.

Si tu pareja “provoca” tus celos es violencia, pues está haciendo algo que te daña.

¡Los celos no son muestra de amor! Tenemos que romper con esa idea.

Las escenas de celos son desagradables desde cualquier ángulo y tienden a dañar las relaciones.

Cuando los celos aparecen es conveniente gestionar a solas tus emociones y hacerte responsable por ellas. Valora el rol de tu pareja en la situación; si tu pareja está “provocando tus celos” no dejes pasar el tiempo, más vale hablar claro.

Jugar a  provocar celos en tu pareja tampoco es buena idea.

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Poema: Miguel Rosales

¿Qué es el color?

¿Por qué me pinta de estos celos?

Tener celos del tiempo y tu pasado;

Tener celos de las sombras y de sus recuerdos

Tener celos como colores, y matizarlos con excusas

Tener celos apasionados, por no ser y por no estar.

¿Qué esperabas amor?

Si la pasión fue la nave en nuestro mar

Si es la que hizo que nuestra primavera eterna

Si de claro sabemos que escogimos el camino menos plano.

No es la duda la que me alimenta

Es el coraje de no sentir tus afectos sólo míos

Es la certeza de la vida que me grita

Que no tengo en mis manos en mis manos.

Sólo puedo decirte que realmente soy la bestia que represento.

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fotógrafo Francisco Soberanis
Vestido: Angel Grave
Styling Ne.ss De Luna + Criss Sauza
MUA Daniela De la Vega
Peinado: Daniel Casillas

EMPALAGOSAS

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Por Dra. Nadia Ocampo Psicoterapeuta Relacional

Fotografía: Eduardo Luna @Eduardo_Lua

Modelo Valeria Vásquez.

MUA: Helena Kato.

Styling: Beaumaris Santillán

Total Look: Eilean Orgánic Couture.

 Coloquialmente a alguien cursi se le conoce como una persona que muestra su afecto, amor, pasión y ternura, pero en exceso y resulta ser de mal gusto. A estas personas también las llamamos empalagosas.

Esto poco tiene que ver con la manera cómo define la Real Academia Española la palabra cursi:

“Una persona que pretende ser elegante y refinada sin conseguirlo”.

En otras palabras más simples, las acciones cursis, por más afecto que expresen, no logran hacer sentir cómodo a quien lo recibe y no es una característica que esté asociada directamente a ningún sexo. Hombres y mujeres podemos ser cursis por igual.

Todos deberíamos aprende a demostrar nuestro afecto.

¡Pero hacerlo nada tiene que ver con la cursilería! Hacer cosas cursis implica hacer sentir incómodo o invadido al otro con tu expresión de afecto. 

Por ejemplo: Invadir su espacio laboral o escolar llenándolo de notitas, globos, flores, peluches o mantas con mensajes visibles de amor.

Dedicarle canciones o cantarle en público.

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Hacer comentarios tipo “a nuestros hijos los llamaremos como tú” cuando la relación está lejos de poder hacer planes a futuro.

Lo mismo si le muestras fotos de vestidos de novia, ¡cuando tienen un mes saliendo!

Ponerle apodos melosos. A muy pocas personas les agrada que los llamen pimpollos en público.

Celebrar las 24 horas que llevan juntos, la semana, etc. Las fechas especiales dejan de serlo cuando se vuelven rutina o existen demasiadas “ocasiones especiales”.

Llamar suegro o suegra a sus padres desde el primer día de conocerlos. ¡Demasiada intimidad fuera de tiempo es invasivo! si lo que quieres es conservar la relación y que no salga corriendo, entonces hazlo sentir querido y no atosigado.

preocúpate por investigar qué le gusta, cómo se siente querid@, qué tipo de expresiones de afecto prefiere, y jamás expreses tu amor basándote en lo que quieres recibir; no se vale mandar flores esperando recibir unas.

Consiente a tu pareja, ¡No empalagues!

MUJERES CAPRICHOSAS

Por Dra. Nadia Ocampo

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Otro estereotipo de género que nos persigue a las mujeres es el de ser caprichosas y aceptémoslo, esa puede ser una característica de cualquier ser humano independientemente de su sexo. En los hombres, el ser caprichosos se equipara con ser tenaces.La terquedad masculina que con frecuencia se interpreta como una virtud en las mujeres es vista como una debilidad. Primero aclaremos que ser caprichosa no es sinónimo de ser intransigente, desconsiderada o irresponsable. Un capricho puede venir en mil formas pero ante todo, debe ser algo que nos llame poderosamente la atención. Pueden ser cosas insignificantes o banales como querer un labial de colección o perseguir otros objetivos, como lograr empatar agendas para las soñadas vacaciones en familia, cambiar de casa o alcanzar alguna meta laboral.

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Ser una caprichosa eficaz requiere desarrollar por lo menos habilidades de observación y persuasión para salirse con la suya. ¿Has pensado en los pasos que sigues para conseguir un capricho?

Para que nos cumplan nuestros caprichos tenemos que:

1. Saber interpretar el estado de ánimo del otro.

2. Elegir el momento en el que podamos hablar de lo que queremos.

3. Convencer al otro de que lo que queremos es una necesidad o es lo mejor para nosotros como pareja; las mujeres no sólo actuamos por beneficio propio.

4. Una vez que vendimos la idea, con frecuencia es conveniente darle crédito al otro, algo así como hacerlo pensar que también fue su idea.

5. Cerrar el trato y todos contentos.
¿No se parece eso más a una excelente estrategia de ventas? Las abuelas decían que se atraen más moscas con miel que con hielo. ¡Tenían toda la razón! Así que si te consideras o los demás te creen caprichosa, ¡ya va siendo hora de evaluar si realmente estas desarrollando todo tu potencial!

Tener objetivos claros e ir por ellos es una gran cualidad.



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