Glotonas

26609995 10156220018908755 1687193832 o

Por Nadia Ocampo / psicoterapeuta relacional

Comer por antojo o placer aún sin hambre es una actividad que en esta época hacemos tanto hombres como mujeres, sin embargo la glotonería está más asociada a la mujer. Esto tiene explicación biológica y cultural.

Biológicamente, en las mujeres se activa más fácilmente el sistema de recompensa con elementos básicos como comida, agua y sexo; estos elementos activan los receptores de placer y el deseo de ser recompensada. Independientemente del sexo, cualquier persona con problemas adictivos modificará el funcionamiento de su sistema de recompensas.

Ahora, mientras que los varones muestran más compulsión hacia actividades como el juego y el consumo de sustancias, las mujeres padecen más la ingesta compulsiva de alimentos. Esto posiblemente está asociado a que nuestro rol de género, especialmente en la variante de “cuidadoras”, nos pone en constante lucha entre nuestras necesidades y las necesidades de los otros, nuestros deseos y los de los otros. Y la comida es el vehículo ideal para simular esta lucha entre lo permitido y lo prohibido, entre lo que debo y lo que no debo.

Así, cuando estamos sintiendo intensamente una emoción que nos es poco agradable como la frustración, el rechazo o la tristeza, optamos por transformarlo en comida y premiarnos o castigarnos según la “necesidad”. Por ejemplo: “Estoy muy cansada, siento que no me valoran en el trabajo… se me antoja un chocolate ¿Y por qué no comerlo? ¡Lo merezco! En ese momento entramos en una lógica (ilógica) donde la comida pierde su función principal y se implica en un juego emocional que puede resultarnos doloroso y peligroso.

Sucumbir a un antojo suele ser muy sano si lo sabemos identificar. Existen tres sensaciones que nos ayudarán a identificar cuándo debemos o no seguir nuestro instinto glotón: hambre, antojo y ganas de comer.

Cuando sentimos hambre, normalmente la sensación fisiológica que la acompaña es clara, además, por lo general ya pasaron más de cuatro horas después de nuestra última comida.  Si lo que siento es antojo, quiero consumir un alimento, sabor o textura en particular, y si no encuentro eso a la mano, no cubriré mi antojo. Mientras que cuando lo que sentimos son ganas de comer,  no identificamos un antojo específico, queremos algo que nos haga sentir mejor de cómo nos estamos sintiendo ahora, creemos que con eso nuestra sensación se “calmara; y puede ser cierto un poco, pero no por siempre y no necesariamente tiene que ver con lo que comas. Es más, las cosas se pueden poner peor, pues después de consumir algo adecuado, la sensación de culpa, frustración y fracaso pueden golpearnos con fuerza.

“Si me lo permito puedo renunciar a ello, si no, será irrenunciable”. Tener un comportamiento glotón en un momento o día específico no le hace mal a nadie, trabaja en la gestión de tus emociones y aprende a decidir respetando lo que sientes y respetandote a ti en todos tus actos.  Si la glotonería toca a tu puerta ten presente algunas opciones intermedias que te ayudarán a tomar una decisión.  Te dejo esta pregunta como ejercicio:

¿Cuál sería una elección de alimento que me deje satisfecha y que sea intermedia entre la rebanada de pastel o fruta como postre?

Disfruta de las fiestas y de lo que ellas ofrecen más allá de la comida: amigos, contextos, nuevas relaciones. Y lo más importante: come lo que quieras, queriéndote a ti primero. 

26612992 10156220019063755 1173485165 o

Sentimentales

 

23468543 10156048205998755 2078862458 o 

Dra. Nadia Ocampo

Psicoterapeuta Relacional

Según los últimos consensos existen cuatro emociones básicas: "tristeza, alegría, miedo e ira". Cuando describimos a alguien como sentimental es probable que nos vengan a la mente imágenes de personas de ‘lágrima fácil’, es decir, la palabra está asociada a expresiones de tristeza o personas que se conmueven fácilmente.

El punto es que socialmente estamos condicionando las expresiones aceptables y las poco deseables. El cuándo y cómo mostrarse ‘emocionada’ también debe corresponder a momentos socialmente aceptables. Esto además se permite de formas distintas según el género. Los hombres lo llevan peor que las mujeres pues su repertorio de expresiones emocionales permitidas es aún más limitado, básicamente se les permite emocionarse o estar sentimentales sólo en eventos súper importantes de su vida (borracheras, bodas, partidos de fútbol, etcétera). De otra forma serán catalogados como ‘sentimentales’ o se les dirá que actúan como niñas (como si eso tuviera algo de malo). Castigamos la expresión emocional en hombres y mujeres cuando deberíamos estar más atentos a educarnos en la expresión de las mismas

Todos deberíamos vivir libremente la expresión de nuestras emociones. En un mundo ideal, cualquiera que se sienta respetado por las personas que le rodean sentiría confianza de expresar sus emociones tal como van surgiendo, sin temor a ser criticado. Si logramos manifestar las emociones  con la persona correcta en el momento correcto lograremos una mejor salud mental y relacional.

¿Cuantas veces has tenido que fingir sentir algo que no correspondía a tu estado de ánimo? Si te consideran sentimental enorgullécete por ello y si por el contrario eres de las personas de poca o cero expresión, tal vez después de leer esto te atrevas a mostrar tus emociones.

 23379737 10156048205723755 1862062937 o  23432863 10156048206453755 101836082 o
 
Photo: Francisco Soberanis
Styling: Roberto Coss
Mua/Hair: Luis Moralez
Model: Adrea Tresgallo Paragon Model
Clothing: Akaiswimwear, jesus Giles, Milamilu, American Eagle.
 
 

Lunáticas

22471923 10155971688948755 1952721164 o

Nadia Ocampo, psicoterapeuta relacional

La palabra lunática describe a una persona de comportamiento cambiante o desconcertante.  Las mujeres tenemos mala fama en cuanto a los cambios de humor, malamente “justificados” o asociados a las hormonas. Aquí me gustaría aclarar que los cambios hormonales en los varones se dan cada 24 horas, mientras que en las mujeres se dan en ciclos de entre 21 y 28 días. Entonces, hormonalmente hablando, ¿quién es más inestable?

Ahora ¿Por qué a las mujeres se nos considerada lunáticas? ¿Qué no es normal que el estado de ánimo cambie según las situaciones que vives durante el día? ¿Podemos  aspirar a ser emocionalmente estables?

Por mi experiencia como psicoterapeuta diré que las mujeres tenemos más espacio para la expresión emocional debido a nuestra educación. La sociedad permite y promueve más la expresión emocional en mujeres que en varones, lo que nos hace más propensas a expresar una gama más amplia de sentimientos. Al vernos más emocionales, seremos más “lunáticas”. Ojo: la expresión de emociones precede a vivencias, por lo que no es un cambio inesperado, sino una respuesta a una vivencia específica.

22494772 10155971688853755 196686578 opo menos que exista un trastorno, el estado de ánimo de las personas debe cambiar con las situaciones que viven, y su duración aproximada en estado intenso es de cinco minutos.  Es decir, las emociones cambiarán durante el día, según lo vivido, a menos que tengamos problemas afectivos que nos “estanquen” en una emoción por un tiempo más prolongado.  Así que la normalidad en cuanto al ánimo y expresión del mismo es el cambio constante. Piensa en tu más reciente momento de alegría ¿Tuvo la misma intensidad más de cinco minutos o se fue transformando en ese tiempo?

Por lo tanto, a menos que estemos “locas” no podemos ser emocionalmente estables. No es deseable, y quien haya tenido oportunidad de convivir con alguien que parece no reaccionar ante los sucesos me dará la razón; es muy complejo convivir con alguien incapaz de mostrar variantes en su emoción.  

Lo que sí podemos hacer es aprender a ser más claras en cuanto a cómo expresamos nuestras emociones. Si algo de lo que dijo o hizo el otro te afectó  ¡Dilo! Intenta expresar en el momento la emoción que te provocó. No se vale responder “no me pasa nada, no tengo nada” cuando está claro que internamente estás experimentando un cambio emocional.  Al ponerle palabras no solo compartimos nuestra experiencia, también le damos oportunidad al otro de entender y responsabilizarse por lo que sucedió.  Es más lunático intentar no expresar lo que se siente, en lugar de explicar qué siento y de dónde vino esta emoción.

En general, a todos nos vendría bien estar atentos a estos cambios de humor “inesperados” y ejercitar nuestra expresión emocional para no pasar por lunáticos.

 

 

Backstage Editorial LV/ Vanidad.
Photo Alberto Magno
Fashion Stylist Estilista Antoni Folch
Mua Hair Paola Darnely
Model Anastacia Rumiansteva Blow Models
Assistant Mikel Andrei

22429384 10155971688848755 1177689719 o

¡Lujuriosas!

21389117 10214488905243255 2130629448 o

Escrito por:  DRA. Nadia Ocampo, Psicoterapeuta Relacional.

 



La lujuria, por desgracia, no es una característica frecuentemente asociada a las mujeres.

Históricamente el placer de la mujer ha sido pecaminoso, indeseable, sucio, ocultado, asociado a “mujeres de la vida galante”, descocadas, locas, inadaptadas, malas mujeres, etc. Nos han enseñado a que el deseo está en función de los deseos del otro (comúnmente varones). Las mujercitas tendríamos entonces que mantenernos recatadas e inexpresivas. Manifestar interés sexual era y, por desgracia, sigue siendo mal visto. Ideas sexistas generalizadas indican que el placer femenino debe ser despertado, como si estuviera dormido y necesitara de otro. 

Pues resulta que el deseo no tiene ni sexo ni género, ¡todos sentimos! El criticar las expresiones de deseo sexual en la mujer se ve reflejado principalmente en la anorgasmia (dificultad para experimentar placer sexual), alcanzando cifras hasta del 60%.



Vivimos en una sociedad incongruente, donde se cosifica a la mujer como objeto sexual y al mismo tiempo se le impide expresar su interés por recibir placer. Ver a un hombre con "ojos de deseo" es mal visto, anticipar las necesidades sexuales expresando que se quiere sólo sexo “es cosa del demonio” o a causa de algún trauma, críticas que generalmente provienen de alguna de nosotras mismas. Con frecuencia la queja de la pareja estriba en el "siento que no me desea", es decir, todos necesitamos sentirnos queridos y deseados por la persona que amamos, es por eso que mostrar interés sexual es ingrediente indispensable en toda relación de pareja y es necesario eliminar mitos y tabúes alrededor de ello. ¡El sexo es una necesidad básica del ser humano como especie! ¿Por qué seguir negándolo? ¿Qué sentido tiene criticar y ocultar algo que es tan natural y necesario?

 21389496 10214488905203254 1117355675 o  21362083 10214488905123252 689916182 o



Otro tabú es creer que las mujeres no podemos tener sexo sin amor; una gran mentira que nos hemos creído a pie juntillas. El placer sexual es una respuesta a los estímulos eróticos y no es necesario estar enamorada para que el cuerpo responda. Eso no nos hace lujuriosas, ¡nos hace humanas! Obviamente, siempre teniendo presente que el placer sexual se debe acompañar de las condiciones de seguridad requeridas.

La propuesta de hoy es: ¡atrévete a romper esquemas sexistas y sé lujuriosa!; pregúntate: ¿qué tanto conoces tu cuerpo?, ¿reconoces tus respuestas sexuales?, ¿expresas con claridad tu interés y necesidades sexuales a tu pareja?; y otro punto súper importante para promover estereotipos más equitativos y hacer una mejor sociedad, deja de criticar a las mujeres que se atreven a ser lujuriosas, ¿o lo haces por qué mueres de envidia?

 

 21390379 10214488905003249 1374185924 o  21392547 10214488905163253 113702209 o
 
Photo: Francisco Soberanis. Asistant: Izhar Garcia 
Model: Fernanda Machado at New Icon Model Managament.
Realization: Frank Matadamas.
Beauty: Belle Atellier.
Styling: Kari Castillo.
Bralettes: Moccamx.
Creative Direction: By Nina Lima.
 
 
 

Dependientes

v3

Por Dra Nadia Ocampo

Psicoterapeuta relacional

La imagen de la mujer dependiendo de las decisiones de alguien más ha sido fuertemente penalizada. ¿vale la pena satanizar esta característica?

En busca de la equidad las mujeres hemos diversificado y multiplicado las tareas que realizamos, con o sin independencia de las ideas de género tradicionales. Al parecer esta idea aún no impacta tanto en la imagen que se tiene de qué dependemos, en mayor o menor medida, de nuestras relaciones de pareja, madres, hijas, etc. El ser dependientes ha sido una de las características de rol de género tradicional,que desde mi punto de vista, se ha trabajado más por eliminar, y me gustaría exponerles un ejemplo concreto para reflexionar.

vnaidad1En Suecia en los años 70s decidieron por política pública que la única forma en la cual podríamos saber si alguien quería o no estar verdaderamente con alguien en cualquier relación, era si esta no estaba mediada por ningún tipo de dependencia. El énfasis se centró en promover total independencia económica, lo que llevo a modificaciones en los espacios habitacionales, facilidades de empleo para todas las edades a partir de la adolescencia, y un discurso público sobre la im- portancia de la independencia y lo dañino de la dependencia. Lo que no se considero es que las relaciones interpersonales se basan en el intercambio  emocional,  la necesidad de consenso, aprender a decidir aquello que sea favorable para la relación y sus integrantes. El resultado de este experimento social no ha sido para nada alentador, los vínculos familiares se han visto afectados, no solo los de pareja. Al apostar por  la independencia se perdió contacto con los vecinos, amigos, familia todo tipo de relación. Los porcentajes de personas que viven solas son muy altos y en ocasiones pasan hasta dos semanas para que descubran que alguien murió sólo en su hogar; una de las peores pesadillas para muchos de nosotros. Si les interesa profundizar en el tema pueden buscar el docu- mental “la teoría Sueca del Amor”, de Erik Gandini.

 

Es difícil que en nuestra época la dependencia total de la mujer del siglo XIX pueda hacernos felices, el rol pasivo de la mujer, esperando ser atendida, supeditada a lo que le puedan dar, no abona en mucho a nuestra nutrición emocional (Sentirnos queridos, respetados y reconocidos). Visto así la dependencia debería quedar en desuso y dar paso a la interdependencia, es necesaria para fomentarlas relaciones humanas, cierto grado de interdependencia aumentará nuestra sensación de respeto, valoración y ca- riño ¡El desear recibir es una característica humana!

 

Todo está en el equilibriO.

Nuestra felicidad depende en parte de la construcción que hagamos de ella pero también tiene un componente relacional que se basa en el intercambio con los otros, así que no  es negativo esperar que los otros sean atentos contigo, tengas detalles y te consideren. Habrá que agregar los espacios donde no dependas de la opinión, tiempo y necesidades de los otros. Por ejemplo, si tiendes más a la dependencia relacional, asegúrate de ser respetada y correspondida en ella, que eso no te genere sensación constante de abandono o sufrimiento de cualquier tipo. Busca ser claramente independiente en alguna área y siente orgullo por ello.

 

¡Basta de promover en el discurso la total independencia, Dejemos de culparnos por desear y buscar relaciones vinculantes y aceptemos nuestras características humanas!

vanidad v4

Fotografía por: Francisco Soberanis

Modelo Macarena Hoffman de Queta Rojas Model Managment

Maquillaje y peinado Gaby Alva

 

 

 

Información de Contacto

LUVAN MAGAZINE

Datos de Contacto

Boletin de noticias

Error : Please select some lists in your AcyMailing module configuration for the field "Suscribir automáticamente en" and make sure the selected lists are enabled