Idealización del sexo

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Por: Julieta

¿Cómo no idealizar el sexo? Además de delicioso, es la única forma que tiene una pareja para estar solamente uno para el otro, donde nadie existe en ese momento, solo cuerpos disfrutando del placer. Es el único momento, si lo veo del lado romántico, que esa persona te pertenece, se vuelven uno, se sienten, se aman sin importar ninguna circunstancia.


Si lo veo del lado del placer, se convierte en una fantasía; por eso es tan idealizado el sexo, forma parte del enamoramiento, de un deseo donde la expectativa es el placer de película, el perfecto, en especial cuando termina y cada quien se va a su casa.
Es difícil la primera noche, aun no siendo la primera vez; besas con timidez, desnudas con cautela, hay que leer entre palpitaciones, respiraciones.


La idealización del sexo se engrandece de esas fantasías sin lazos afectivos pero que llegan a un éxtasis perfecto, es algo así como el fruto prohibido. “Puedo llegar a ser esa esclava, ese verdugo, ese juego que dura solo la obscuridad de la noche, esa noche que se idealiza por la persona deseada. Se puede fantasear con su piel, idealizar su aroma, ¿a qué sabrá el sabor de su hombría?; me estremezco de solo pensarlo, conocer su intimidad, su habitación, sentir mi cuerpo desnudo sobre sus sábanas. Idealizo esa noche antes de que pase, humedezco mi ser, mientras sigo imaginando cada parte de su piel, ¿cómo serán sus caricias? La fantasía más grande sería dejarte sin aliento, que no exista retorno después de tenerme, que mis besos comiencen a enloquecerte, porque pienso sacarte la ropa y desnudarte la vida, así soy yo, desenfreno en la cama y locura en la vida. Parte de la idealización es el pensar en que exista una segunda noche y una tercera... eso quiere decir que todo salió genial y mi ego se regocija. Y puede que el sexo termine en amor.

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Por: Dr. Juan Alberto Hernández Padilla

Una de las características propias del contexto donde nos vamos desarrollando es el uso continuo de la tecnología. Utilizamos aparatos para comunicarnos que hace treinta años eran impensables y que nos han facilitado el conocer y acercarnos a unas realidades que no eran tan fácilmente accesibles.

Junto con ello, también ha implicado una serie de retos, puesto que el desarrollo de la tecnología también ha venido de la mano de la industria del entretenimiento para adultos, basta con que mencionemos dos ejemplos como son el cobro por internet por ver videos e imágenes y las molestas ventanas que se abren en nuestros navegadores para mostrarnos mujeres u hombres provocativos.

Este auge de la sexualidad que se ve, nos ha facilitado que se haga uso en las redes sociales de videos grabados con celular, memes, y hasta el sexting. Todo ello nos sitúa en un momento en la historia de la humanidad donde nunca habíamos tenido tanto acceso a tantos contenidos sexuales y eróticos. Todo ello nos lleva a generarnos una serie de expectativas que en la realidad difícilmente sucederán.

Por ejemplo, se espera que nuestros cuerpos cumplan con un modelo determinado, y para ello, los cirujanos estéticos están teniendo problemas por que antes las personas deseaban hacerse operaciones para reducir tallas, quitarse la grasa o aumentarse senos o trasero, ahora el reto que asumen es que las personas quieren operarse para verse como aparecen en sus fotos de Snapchat.

Con relación a nuestras prácticas eróticas; si una parte es el cuerpo, la otra es el desempeño, nos preocupa tanto que no cumplamos como los y las personas que vemos en los videos que recibimos, que nos deslinda de la posibilidad de enfocarnos y disfrutar de un momento con una pareja. Suponemos que el mejor ejemplo son las películas donde el encuentro con la otra persona vendrá acompañada de magia y nos van induciendo a que tiene que cumplir una serie de reglas: chocolates, rosas, vino, etc. Y al momento de que eso no sucede, sentimos que algo nos hace falta. Por eso mismo valdría la pena diferenciar entre la idealización y la fantasía.

La fantasía es un lugar donde nosotros podemos crear y disfrutar los elementos que nosotros consideremos que nos agradan, sabiendo que al ser algo muy propio, podemos visitarlo cuando queramos. Este lugar en muchas ocasiones nos ayuda cuando la realidad se vuelve complicada, o simplemente cuando queremos agregarle un poco de magia a nuestra vida sexual.

En cambio la idealización obedece a una serie de creencias que son impuestas desde afuera, como si fuera una moda. En nuestras prácticas eróticas valdría la pena recordar una frase muy famosa: ¡de la moda lo que te acomoda!

Para leer más: Crooks, R., Baur, K, Campa Rojas, L. & Delfín Lara, F. (2010). Nuestra sexualidad. México: Cencage Learning

Cel:3333621958

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