MI ÚLTIMA CARTA

"LOS SAPOS DE JULIETA"

ROMANCE ABROBRA DE ARTE POR: IRENE GARCÍA

TEXTO POR: JUAN ALBERTO HERNÁNDEZ

NARRATIVA POR JULIETA

 

Julieta nos cuenta... Si algo había entre nosotros era ese erotismo, esa desbordada pasión, con tintes de amor... Bueno, eso creía hasta que lo descubrí con otra, siendo no la primera vez.

¡Adiós a todo!, incluso a este tema romántico y pasional con matices enfermos que tanto amaba, porque su obscuridad sólo yo podría amarla sin juzgarla.

Esta vez no escribiré de lo que me piden, esta vez será lo más real que he podido escribir en mi vida, cada letra en esta impresión fue escrita con dolor, con el corazón hecho pedazos, en el momento en que sucedió.

Yo, Julieta, como muchas de nosotras he padecido la deslealtad del hombre que se ama, la traición, la humillación, etc

Siempre supe que era un canalla, mujeriego y mentiroso. Pero qué me importaba, éramos “Bonnie and Clyde”, “Anastasia y Christian Gray”, locos, con una obscuridad que nadie entendía. Podíamos intentar alejarnos pero sabíamos que era imposible, siempre regresaríamos a donde pertenecemos: “juntos”.

¡Qué tonta!, ¡qué estúpida! Eso pensaba, a mis casi 39 años viene alguien a decirme que soy la mujer más pendeja de este planeta, mientras recibía la puñalada por la espalda.

Yo lo amaba, como esos amores de libros, como “Romeo y Julieta”, amaba todo lo que era, con sus peores defectos, con lo mejor que sabía hacer y con su lado obscuro. Así lollamo, ese lado que es el que más nos unía y nos convertía en cómplices y me volvía presa de la pasión, de una química inexplicable, de algo que nadie entendería.

Ésta será la última vez que escriba pensando en él, en ese bastardo que justifica la traición cambiando la realidad.

Esa noche las manos me temblaban, ¡estás loca! Al menos eso dijo él.

Y si lo estoy, ¿cómo no estarlo?, ¿cómo reaccionar al llegar a su departamento y verlo con otra ahí?, ¿cómo reaccionar, cuando dos días antes, me llenaba de él, nos llenábamos de pasión, besos, de decirnos cuánto nos amábamos? Así fue, dos días después ahí estaba, el mismo lugar, la música, las bebidas, todo igual que cuando nos vemos, pero no era yo…

Y sí, me volví loca, cualquiera lo haría. No podía dejar de patear su puerta, tirar todo lo que veía frente a mí, quería que le doliera como me dolía a mí el alma, ¡quería matarlo!

Y entre mis gritos, mi furia, mi desesperación, había una mujer encerrada en su baño y él no hizo nada para darme mi lugar. Comprendí que no valía ni un centavo, que era un narcisista, con el ego más alto al tener a una mujer “loca” por él.

Me puse tan violenta, que no lo podía creer. No era yo, no era yo.

Terminamos en golpes, gritos y ofensas. Fue ahí cuando entendí que yo no era nadie para él.

¡Qué tonta Julieta!, me dije mil veces mientras lloraba desconsolada y sentía morir.

“Eres el peor de los hombres”, “te odio”, le gritaba.

Lo único que me consuela es pensar que algún día se va a dar cuenta que nadie lo va a amar como yo lo hice, que nadie se llevaría su amor hasta la siguiente vida. Él siempre pensó que yo era como él y se equivocó, yo sí lo amé y lo amo con todo el dolor, lo acepto. Después de esto, ya nada será igual...

“Cualquiera podría amarte a la luz del sol, en los días tan claros como tú sonrisa, pero en el ocaso, cuando cae la noche obscura y todo se va de las manos, cuando salen nuestros miedos y los odios escondidos en rencores, yo te sigo amando, hasta cuando desaparezca el sol, hasta su último rayo, y luego de eso, aún más”

Muérete maldito!!!

A.A.S

Juan Alberto Hernández, nuestro terapeuta comenta:

Dentro del campo de la sexualidad, quizá el que genera más curiosidad es el relacionado con el erotismo.

Podemos entender que el erotismo se refiere a la búsqueda de placer por distintos caminos. En el campo de la sexualidad, se busca que las prácticas entre los participantes tengan algunas características que les permitan ser válidas, por ejemplo, que puedan ser placenteras, seguras, libres de coerción, discriminación y violencia. Por esto, existe un amplio abanico de opciones que tiene como finalidad el placer. Encontramos algunas que están en el extremo entre lo que permite la ley y no, por ejemplo, el dogging, expresión erótica sexual donde una pareja mantiene relaciones coitales en la vía pública; en algunas ocasiones, puede incluir la opción de contar con invitados que participan únicamente mirando. Quizá uno de los factores que más alientan a esta práctica es la posibilidad de ser sorprendido infraganti, lo que genera una mayor estimulación a los participantes.

Otra práctica es el King out o petting, el cual consiste básicamente en que en el momento erótico están permitidos: besos, caricias, frotes y roces, la única prohibición es el coito. En cambio podemos encontrar otras prácticas que muchas personas considerarían extremas. Entre ellas se encuentra la hipoxifilia, donde al momento de la relación coital se produce la asfixia de la pareja, buscando mezclar la sensación de lograr un orgasmo con la de privar del oxígeno para disfrutar de ese clímax. Esto sin duda requiere de una serie de consideraciones y cuidados, al igual que la práctica del sadomasoquismo que muchas personas sitúan como el mayor extremo entre las prácticas sexuales. A primera vista pareciera que esta práctica se resume en que, utilizando látigos, vestidos de piel o latex, entre de otras cosas, alguien golpea y la otra persona se deja golpear.

Sin embargo, para los verdaderos practicantes, existen una serie de cursos y técnicas que aprenden para poder poner en escena estas representaciones que también les generan placer, siempre tomando en cuenta que hay un acuerdo previo. Como ya se ha mencionado, la parte importante es que cualquiera que sea el camino hacia el placer, deben de existir una serie de condiciones de cuidado, respeto y acuerdo, que permitan que la vivencia de la sexualidad sea plena.

Newmahr, S. (2010). Rethinking kink: Sadomasochism as serious leisure. Qualitative Sociology, 33(3), 313-331. doi:10.1007/s11133-010-9158-9

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