Электроинструмент Makita по низким ценам
knee surgery

LIBERAR PARA AVANZAR

 

 

Julieta nos cuenta...

romance1

Obra de arte por Irene García
Narrativa por Julieta
Texto por Juan Alberto Hernández

 

Soy de esas personas que odia la monotonía; odia hacer lo mismo, comer lo mismo, hacer la misma
rutina y no se diga, a la misma persona en la cama por los siglos de los siglos. El mismo sapo de cenar
habiendo unos manjares a tu alrededor.

¡¡¡Dame un brake!!! No soy de nadie, no tengo dueño, no me
digas qué hacer, porque será lo que más me guste hacer.
Rutina total: ¡Puedo sentir que muero! Levantarte todas las
mañanas, recoger, desayunar, ir al trabajo, regresar a casa,
cenar, coger y dormir. ¡¡¡¡Nooooo!!!! Mientras más envejezco,
me doy cuenta que me gusta sentir que aún levanto miradas,
pensamientos pecaminosos y deseos. Quiero sentirme
viva; sentir como otros brazos me aprietan fuerte a su cuerpo;
como deseo a otra persona y ésa me desea a mí.
Sentirme viva de nuevo, sentir que mis pezones estallan al
roce de un cuerpo ajeno, sentir que mi piel se eriza al sentir
la caricia de una mano que no conoce nada de ti.

Esto es excitante, es sentirte joven y bella de nuevo, es llenar el saco
de banalidades para poder sobrevivir otra temporada de
invierno.
Como dice J. Sabina “ y esas caderas que estaban hechas
para pecar”…
¿Seré mala persona? ¿Seré la única? ¿Estoy hecha para pecar?
No lo sé, ¡pero qué delicia disfrutar del placer de amar en
silencio, de esos amores de riesgos, de pasiones, de misterio...
labios que besan sin pudores, ferozmente!
Al final de cuentas, me gusta la gente loca por vivir, que
arde, que nunca bosteza.

Juan Alberto Hernández, nuestro

terapeuta

comenta:

 

El ser humano está en un constante desarrollo. A medida
que vamos creciendo, nuestras relaciones también lo hacen.
Dentro de los elementos que forman parte de este crecimiento
encontramos el envejecimiento, la estabilidad y, en
muchos casos, la rutina. En ese sentido, algunos de los factores
más comunes que se presentan en el desarrollo de la
vida en pareja y que disminuyen tanto el deseo sexual como
el de convivir con la otra persona son: no sentirse apegados
emocionalmente a la pareja, padecer alguna enfermedad y
el estrés. Para muchas mujeres la presencia de estos factores
trae como consecuencia un cuestionamiento que parece muy simple:

“¿Es conveniente darme vacaciones de mi pareja?”.

Frente a esta pregunta, algunas de nuestras lectoras podrían
responder: “¿Para qué darme vacaciones?” o “Es lo mismo darme
vacaciones que hacer lo que quiera a escondidas de mi pareja”. Si
analizamos más a detalle este tema podemos entender que
tomarse vacaciones implica romper la rutina, descansar y tener
la oportunidad de hacer otras cosas que regularmente
no realizamos. Sin embargo, la pregunta nos mueve a algo
más profundo; nos acerca a la reflexión sobre la necesidad de
desarrollarnos y reinventarnos para volver a enamorarnos de
nosotros mismos y de nuestra pareja. ¿Estás lista?

romance2

 

 

Información de Contacto

LUVAN MAGAZINE

Datos de Contacto