5 lecciones de vida que aprendimos de “Cómo Perder a un Hombre en 10 días”

Portada

La comedia romántica por excelencia de nuestra generación y también la más querida, festeja este mes 15 años de haber llegado a las salas de cine. Si bien, la cinta ha sido muy criticada en la actualidad por los estereotipos que maneja y porque el amor no es así. Aun así, no podemos negar que es una de nuestras películas favoritas, que es muy divertida y original para la época. Que el personaje de Kate Hudson es adorable, que Matthew McConaughey nos enamoró, que todas queríamos ser periodistas como Andie Anderson y también queríamos un vestido amarillo; aunque más importante, queríamos que nos invitaran a una fiesta donde pudiéramos usar diamantes gratis.

Sin embargo, este filme también nos dejó lecciones de vida importantes y aplicables en la actualidad. Así que en vísperas del 14 de febrero y de que probablemente todos disfrutaremos una vez más de esta película, aquí les compartimos lo más importante que esta cinta nos enseñó.

1. No te conformes con una carrera/trabajo que no te hace feliz

Punto 1

Andie Anderson (el personaje de Kate Hudson) amaba escribir y aunque estaba comprometida con su trabajo actual en una revista de moda (vemos al inicio de la película como está colgada de cabeza en un gimnasio o como se cae intentando feng shui su departamento, todo para escribir un artículo honesto y real); la realidad es que ella quería escribir sobre temas de relevancia mundial (política, medio ambiente, etc.). Si bien ella pudo haberse quedado ahí, cuando su jefa estuvo muy feliz por su artículo y le dio libertad creativa a medias, ella prefirió renunciar, dejar esa seguridad y seguir sus convicciones.

2. No comprometas tus cosas favoritas por otra persona

Punto 2 tal vez

Sabemos que la película se centra en una apuesta y en las situaciones divertidas y locas que suceden para tratar de cumplirla, pero al mismo tiempo sabemos que como individuos cada uno tiene sus gustos. Puede ser que a ti no te guste el deporte o que a tu pareja no le gusten las mascotas o seas vegetariana o muy fan de un artista pop que tu pareja deteste. Y aunque no se trata de asustar a la otra persona o ser egoísta, tampoco se vale cambiar quien tú eres solo por una relación.

3. Encuentra amigos que hagan cualquier cosa por ti

Punto 3

Uno de los puntos centrales de este filme es la amistad. Vemos como Andie llega a rescatar a Michelle, después de su ruptura amorosa, para evitar que pierda su empleo. Como previene que alguien más escriba sobre su vida y como las chicas la acompañan en su aventura de escribir este artículo. También vemos al final como Michelle le regresa el favor y, además, se hace pasar por terapeuta. Sabemos que hoy en día es complicado encontrar buenos amigos, especialmente en los ambientes corporativos; pero si ya tienes a un grupo muy cercano que harían cualquier cosa por ti, procúralos y no los dejes ir nunca.

4. La película no es antifeminista, al contrario, hace muy buen trabajo demostrando que las mujeres no estamos “locas”

Punto 4 tal vez

Todos hacen referencia al personaje de Andie y se burlan insistiendo en que las mujeres actuamos de esa manera cuando estamos enamoradas; y aunque el personaje está muy exagerado y sacado de contexto en ocasiones, no podemos evitar voltear a ver a Benjamin Barry. El personaje de Matthew McConaughey también es exagerado y actúa como demente: ¿engañar a una mujer y hacer todo lo que ella quiera, con tal de que se enamoré de ti y avances en tu carrera? Eso se define como sociópata. Además, ningún jefe en su sano juicio permitiría que uno de sus empleados jugara y lastimara a otra persona con tal de conseguir un buen artículo o una campaña publicitaria millonaria. Hay una cosa llamada ética, que, si tu jefe o en tu trabajo no la hay, lo mejor es que salgas corriendo de ahí.

Así que el filme se centra más bien en lo que la gente es capaz de hacer por conseguir algo, lejos de ser un simple ataque a las mujeres o a las relaciones amorosas.

5. Las “Judys” son la definición de girl power en el trabajo y en la vida

Las Judys 3

Judy Spears y Judy Green (mejor conocidas como las Judys) son uno de los personajes más odiados e incomprendidos de la cinta. Por supuesto, a todos nos molestó que en la fiesta engañaran a los amigos de Ben y por ello Andie se pusiera la borrachera de su vida y cantara una versión espantosa pero hilarantes del tema You’re So Vain de Carly Simon. Sin embargo, si analizamos a estos personajes y somos honestos, ellas son unos verdaderos genios. Hacen su investigación, organizan su plan, aseguren una de las revistas más importantes para su campaña y reservan una junta privada con su jefe. Se aseguran de conseguir lo que quieren y de salirse con la suya, ¿por qué? Porque son mujeres audaces y seguras de sí mismas que tienen que abrirse camino en una empresa dominada por hombres. Si esto no es la definición de girl power, no sé cuál sea.

Final

Claro, la cinta también cae en innumerables clichés, momentos extremadamente cursis y una que otra escena que te sacan de onda. Aun así, podemos afirmar que esta película tiene la fórmula perfecta para una comedia romántica exitosa: los actores más divertidos, tiernos y guapos; un excelente soundtrack que no podemos dejar de cantar, los mejores diálogos y frases (ella escritora y él en publicidad, ¿qué podríamos esperar?) y, por último, un final exagerado pero espectacular (como buena rom-com) que nos deja satisfechos y felices porque Andie y Ben arreglan sus diferencias y se quedan juntos. 

Por lo que esperamos que disfruten de esta cinta en compañía de sus mejores amigos o pareja, con un tazón de palomitas o pizza, para festejar 15 años de este encantador filme. 

Mi primera vez

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Escrito por Julieta

¡Wow! Hablar de "la primera vez" es irme muchos años atrás; ya casi no lo recuerdo,  era tan inexperta y tan niña, viviendo en una sociedad moral, machista y con creencias religiosas que nos impiden vivir plenamente el sexo. Yo era joven y tenía esa sensación de ganas y miedo a la vez.

Pero para mí, la verdadera primera vez fue hace pocos años. Aquella ocasión en que tuve el mejor sexo de mi vida y que me hizo despertar del profundo sueño de un matrimonio aburrido, donde era más importante barrer y trapear, y donde todas mis fantasías sexuales eran acompañadas de los tres tomos de Cincuenta Sombras de Grey y una taza de café.

Llegó el momento, estaba lista para tomar la decisión de divorciarme; ya no dolía, era mi momento: soltera, joven aún, atractiva y con toda la experiencia de mi edad y mi pasado. Con ganas de comerme el mundo de nuevo, de volver a sentir, de disfrutar al máximo la vida, mi cuerpo y mi tiempo. Y así pasó, me enrolé en una relación donde me di cuenta que a mi edad, el sexo cambia. Se vuelve diferente, nuevo y sobre todo, se vuelve sucio. ¡Qué rico! 

Te haces vieja y se nota en tu cuerpo, pero ahora me siento una mujer con experiencia suficiente como para tener en mi cama al que yo quiera. Claro, ahora no soy tan fácil de satisfacer. Me doy cuenta de que en la cama todo me gusta, hasta las cosas más oscuras que nunca imaginé. Disfruto, grito, gimo, sin pensar en nada, sólo me concentro en disfrutar.

Mi primera vez fue una noche, con alguien que ya tenía tiempo queriendo todo con el ¡Cómo me gustaba! Quería a ese hombre en mi cama y él me deseaba también, lo podía sentir. No me importó ni su pasado, ni el qué pasará después, ¡nada! Solo lo deseaba, lo quería para mí, tocarlo, saborearlo, fundirme en él como nunca jamás lo hice.

Esa noche bebimos y bebimos, hablábamos mientras nos mirábamos a los ojos, con ese deseo que solo te da la primera vez y cuando menos me di cuenta nuestros labios comenzaron a besarse. Sentí cómo dentro de mi se desataron todos los demonios, terminé en sus brazos como era mi deseo, me cogió como si fuera una puta, su puta; todas las posiciones, todos los rincones de mi cuerpo recorrió; no hubo lugar en donde no se escuchara el eco de mi respiración agitada.  De ahí no pude parar, fue la noche, la mañana , los días. Soy una mujer adulta que disfruta el placer del sexo. Y mi primera vez no fue en mi adolescencia, fue ahora y ¡Que primera vez!.

COUGAR

romance

Narrativa por: Julieta

Obra de arte:  Iren García.

 

 

‘Cougar’ así se le llama a las mujeres mayores que buscan parejas más jóvenes; todas unas depredadoras sexuales para la sociedad, unas maestras de la intimidad.

Supongo que es excitante tener a una mujer atractiva y madura que disfruta su sensualidad sin pedir nada a cambio más que pasarla bien. Sin mencionar la seguridad que ofrece la madurez y lo retador que debe ser para un joven conquistar a esa depredadora que busca sexo por placer, no por maternidad.

Una cougar es algo así como una Afrodita, la diosa del amor que era famosa por sus festines sexuales con jóvenes amantes. 

Algún día me dijeron que mi actitud de mujer madura era lo más atractivo... porque sí, alguna vez fui una cougar.  Comencé siendo la mejor, de esas que no piden amor, solo sexo y de él, mejor. En aquel momento pensé que no había hombre más atractivo para mí como él, que era guapo, fuerte, ardiente, salvaje y sobre todo, joven. Qué más podría pedir una güera sexy con ocho años mayor que él.

En este caso no sé si yo fui la depredadora o él lo fue, a pesar de su edad.

Porque la verdad es que no había nada que yo pudiera enseñarle. Todo lo contrario, juntos aprendimos millones de formas de satisfacer esas ganas de tenernos. Tocamos lugares obscuros, probamos todo lo que se podría probar, incluso probamos el amor y ahí fue cuando todo se arruinó.

Alguien me dijo que vivir una relación así, con tantos excesos y sin límites, me llevaría a destrozarme como mujer. Y así fue, pero no me arrepiento. Fue la experiencia más fuerte en la que aprendí que hay gustos que a veces no debes probar, pues los sentimientos salen y la realidad es que tantos años de diferencia hacen difícil empatar las vidas. Y cuando juegas con fuego, te quemas.

Y así fue, me quemé en el fuego del placer y no hubo vuelta atrás.

Y sí... fui una cougar con una historia que ahora solo quiero dejar atrás. 

Relaciones abiertas

romance
 
Escrito por: Julieta
Texto: Juan Alberto Hernández
Obra de arte: Irene García

Aunque la monogamia funciona para muchos, otros se la pasan poniendo los cuernos. Y yo, me sentía moderna, capaz y madura para tener una relación abierta, sin compromisos, sin ataduras, solo disfrutar del sexo porque me gustas.

Pero resulta que las relaciones sin ataduras mentales son las que mejor fluyen, esas donde cada uno se siente tan libre que actúa como mejor le parece. Y cuando menos te das cuenta, estás hasta el cuello, enamorada y enculada, y comienzas a sentir esos celos inexplicables que no pueden detenerse.

La primera noche que salimos nada estaba claro, me ofreció beber todo tipo de licores que se me pudieran antojar. ¡Vaya que estaba preparado! Tomamos una y otra copa mientras conversábamos de sus gustos "peculiares" en el sexo, cosa que me pareció muy atractiva y desde ahí supe que había encontrado lo que buscaba y que yo era lo que él quería: una mujer madura y sin ataduras, dispuesta a tener una relación abierta.

Nos fuimos a bailar para disfrazar la noche de una salida que sabíamos bien en qué terminaría.  Y así fue, no pasaron más de 30 minutos y comenzamos a besarnos, tuvimos que abandonar el lugar para continuar en su apartamento, todo fue como si estuviera en una película porno protagonizada por mí misma; supe desde esa noche que me quedaría ahí. ¡Que noche! puro placer, sin dar explicaciones al día siguiente. Y lo hice así durante mucho tiempo;  acepté que estuviera con otras, acepté los celos retorcidos que lo excitaban al saberme con otro, acepté sus abusos y sus mentiras, hasta que me di cuenta que lo amaba y que no podía tener un estilo de vida así.  Yo lo quería, lo quería para mí y para nadie más. Yo sé amar y merezco a alguien que esté sólo para mí.

Juan Alberto Hernández, nuestro terapeuta, comenta:

Últimamente se ha hablado en distintos medios de una forma de relacionarse con otras personas llamada “relaciones abiertas”. Más allá de una serie de prejuicios, queremos hacer una reflexión que nos permita aclarar dudas sobre esta práctica. Por lo tanto te propongo un ejercicio de análisis: Imagina una línea recta de unos 30 centímetros, más o menos del tamaño de las reglas que utilizabas en la escuela. Al inicio, donde está el 0, estarían las relaciones monogámicas; en los 10 centímetros estarían las relaciones abiertas; después, en los 20 centímetros se encontrarían las parejas swinger y finalmente, al otro extremo se encuentran los poliamorosos.

Cabe mencionar que el término que se emplea en el campo de la investigación para hablar de relaciones abiertas es el de “Parejas no monogámicas consensuadas”, con ello se entiende que se trata de una situación previamente hablada y acordada, para que uno o ambos miembros de la pareja puedan tener experiencias eróticas con alguien fuera de la relación primaria, sin que necesariamente haya enamoramiento.

Para todas esas personas que quieran explorar este tipo de relaciones, vale la pena hacer algunas recomendaciones que permitirán que la experiencia sea grata. Lo primero es que haya consenso, es decir, una relación abierta requiere que tanto tú como tu pareja estén de acuerdo en experimentar, si no hay este prerrequisito, sencillamente no va a funcionar y sólo se generarán conflictos. Algunas parejas optan por omitir los detalles de sus encuentros eróticos, sin embargo, lo importante es que la comunicación entre la pareja sea fluida, sin dejar fuera elementos importantes para la relación.

Dado que el objetivo de una relación abierta es disfrutar y que el encuentro erótico-sexual sea lo más placentero sin que exista enamoramiento, es recomendable que la persona involucrada no forme parte de los círculos sociales de la pareja, sobre todo para evitar encuentros incómodos. Además, se debe hacer una buena elección del lugar y horario de los encuentros. Ten en cuenta que lo más importante es la relación con tu pareja, por lo que esta debe tener prioridad ante cualquier encuentro erótico con un tercero .

Algunos estudios han revelado que pesan muchos prejuicios sobre las personas que sostienen relaciones abiertas, pues se les considera irresponsables, entre otros calificativos peyorativos. Es conveniente recalcar que el que alguien esté en una relación abierta no significa que esté disponible o interesado en participar en todas las relaciones; así como  tampoco una relación abierta es el mejor camino para acabar con la infidelidad. Es importante encontrar la solución adecuada para las diversas situaciones que puede enfrentar una pareja.

Para leer más
Grunt-Mejer, K., & Campbell, C. (2016;2015;). Around consensual nonmonogamies: Assessing attitudes toward nonexclusive relationships. The Journal of Sex Research, 53(1), 45-53. doi:10.1080/00224499.2015.1010193

SEXO, DROGAS Y ROCK AND ROLL

Obra de arte por: Irene García.

Narrativa: Julieta.

Texto: Juan Alberto Hernández.

 

"Vicios” que palabra tan fuerte e indescriptible. ¿Dónde se encuentra la delgada línea entre algo que te gusta mucho y algo que se convierte en un vicio?

21441668 10212673512382983 496722803 oÉl es mi vicio, crea una conducta enferma y compulsiva en mí, es mi desorden, mi equilibrio, mi necesidad y mi adicción. Es el veneno para mi voluntad, busco calor y me da frío, busco amor y me da sexo, busco lealtad y me da traición; y aun así no puedo dejarlo. Es de esos hombres que na- cen para ser libres, pero no puedo soltarlo, lo quiero, lo quiero cerca para poder respirarlo, saborearlo, lo quiero entre mis piernas, lo quiero para fundirme en él toda la eternidad. Si eso no es un vicio, ¿qué es?

Empezó como un juego, sexo divertido, sin ataduras, cada vez más intenso y fue gustándome más y ya hace tiempo que he caído atrapada a su voluntad. Me sudan las manos sólo de pensarlo, en mi nace todo deseo y lo peor es que amo ser presa de sus perversiones, y me pregunto ¿Alguna vez en esta vida, sólo por unos días, unas semanas, unos meses pudiera estar sin café, sin alcohol, sin él? Me queda- ría una profunda tristeza, de esas que dan la abstinencia, de las que no se curan tan fácil y pienso que no debemos dejar mucho tiempo sin besos, sin amor, sin sexo, sin perversión y sin sueños.

Si me preguntan ¿a qué sabe él?, les diré que sabe a vicio, sabe a vodka con coco y piña, sabe a café, a sexo, a orgasmo, a saliva. ¿A qué sabe el vicio?, el vicio sabe a él.

Juan Alberto Hernández,

nuestro terapeuta comenta:

Como hemos comentado anteriormente en este espacio, una de las partes más relevantes para nuestra experiencia  vital es la forma en que disfrutamos del erotismo y la sexualidad; también hemos hablado sobre la importancia de que este disfrute no implique dañar a terceras personas y de estar conscientes de las consecuencias que pueda traer. Un tema que no hemos tocado es la relación entre las sustancias psicoactivas y el erotismo. No pretendemos evaluar el dilema ético o jurídico sobre su uso, sino ahondar en los resultados de las investigaciones que se han hecho al respecto; para empezar, estas apuntan que la relación causa y efecto entre sexualidad y drogas está lejos de ser directa y simple.

De acuerdo con autores como Skårnery y Månsson, podemos identificar dos tipos de relaciones entre las drogas y la sexuali- dad. En el primer caso se trata de un discurso escapista, donde lo importante es salir de las dificultades y que de alguna manera, aunque sea por algunos minutos, la persona pueda evitar sus problemáticas a través del uso de narcóticos, entre los que, paradójicamente, se incluye a la misma sexualidad. El otro discurso es el hedonista, del que quizá hemos escuchado más debido a los estereotipos difundidos por los medios de comunicación que nos presentan a las y los rockstars, que viven en continuo placer, sin mañana y sin consecuencias. En ese sentido, el uso de sustancias se convierte en un acelera- dor de las experiencias que se van gozando.

Los fármacos que más se han vinculado con la sexualidad son las anfetaminas y la cocaína, ya que diversos trabajos científi- cos sostienen algunos beneficios de esta relación. Por ejemplo, se dice que las anfetaminas son capaces de aumentar la libido y reducir la inhibición sexual, lo que como consecuencia puede incrementar el riesgo de contraer alguna infección de transmisión sexual, básicamente porque se evita el uso de métodos de protección. Además, estas sustancias regularmente reducen el hambre, y en muchos casos esto genera problemas de salud, lo cual afecta directamente la vivencia de la sexualidad. Otro tipo de fármacos, como los derivados del opio, provocan lo contrario, puesto que tienen un efecto rela- jante en todos los sentidos. Por esta razón, algunas personas tratan de combinarlos.

En otros casos, las drogas ilegales han servido para resolver problemáticas como la impotencia, la falta de eyaculación y la carencia de apetito sexual. El punto donde la mayoría de estudios coinciden es que conforme aumenta el consumo de estas, la sexualidad se ve directamente afectada, ya sea porque el deseo sexual disminuye o por que las prácticas se vuelven más riesgosas; por tal motivo es importante hacer énfasis en que, en las prácticas erótico-sexuales, lo relevante es que la persona pueda ser consciente y asumir las riendas de su vida.

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