FEROMONAS QUE IMPREGNAN

 

CUANDO TU AROMA HABLA A MI ALMA.

ROMANCE1

 Obra de arte po:r Irene García.

Texto po:r Juan Alberto Hernández.

Narrativa por: Julieta.

Cada uno de mis sapos lograron conquistarme por lo que algunos llaman “química”, ese no sé qué que atrae a las personas; pero yo lo llamaría más sencillo: me conquistaron por su olor. Ese que puede ser tan fuerte y es capaz de volverte loca por alguien, o por el contrario, puede hacerte llegar a sentir asco.

Quizá mi sentido más desarrollado en la parte sexual es el olfato. Es curioso, pero el sapo que más ame podía derretirme con su aroma, su sudor, su sabor… aquel que dejaba en mi cama. Podía oler mis sábanas días atrás y volver a recordar la noche.

Después de haber estado juntos, mi cuerpo olía a él, el calor de la noche se convirtió en mi aroma entre sexo, pasión y él. Incluso me molestaba bañarme y quitármelo, pues me hacía sentir más suya que nadie. Mmm… ¡qué rico! Me hace suspirar cuando lo recuerdo. Él era especial en todo. Tanto, que yo era la única que lo podía comprender; su lado obscuro me excitaba al igual que su olor. Siempre tan especial entre miles de personas.

¡No sé por qué me dejó ir! Por qué lo dejé ir… nadie mejor que yo lo entendía. Le dije: no te vayas y se fue, sólo me queda mi piel que aún guarda su aroma y si cierro los ojos puedo olerlo de nuevo.

Y aunque se fue, sé que me recuerda, como yo lo hago cada amanecer. Lo recuerdo como el mejor de los afrodisiacos, tan excitante. De él todo me parecía delicioso, podía beber de mi boca el dulce néctar de su locura, podía escribir poemas con mis labios por todo su cuerpo. Él podía hacer conmigo lo que le diera la gana, fui su esclava, su amante, su amor y todo por su maldito olor que aún me cautiva.

Creo que nunca quise que se fuera, no sé ahora a quien está engañando y seduciendo, a quien le estará diciendo: te amo. Sólo sé que lo extraño y que sólo me queda el consuelo de imaginarlo; cerrando los ojos e intentando recordarlo

.  Fuimos principio y final, obscuridad y luz, amor y odio. ¡Fuimos todo!

ROMANCE2

Día con día, todas las personas tenemos la oportunidad de cruzar nuestra existencia con alguien más; a veces son algunos segundos, a veces dura toda la vida. En muchas ocasiones ponemos atención, y en otras simplemente es desapercibido. A veces es una mirada, o una palabra lo que nos atrapa. Qué ocurre cuando conocemos a una persona y nos resulta atractiva, pero al momento de acercarnos, sentimos que algo se perdió: quizá la respuesta se encuentra en nuestra nariz.

A diferencia de cualquier otro de nuestros sentidos, el olfato es el único con el que simplemente no podemos fingir. A simple vista, esto parece una situación tan simple como que la persona huela a alguna loción o perfume, o como nos decimos que “huela a limpio”. Sin embargo, no conviene menospreciar a nuestro olfato pues con él somos capaces de identificar, entre tantas cosas, la atracción hacia una persona, disfrutar de los olores de nuestra comida, reconocer un lugar o hasta el periodo del ciclo menstrual en el que se encuentra una mujer. 

Nuestra nariz juega un papel tan importante en la atracción, que con nuestro olfato podemos identificar una serie de características de la persona como su orientación sexual, además de que nos permite recordar más ampliamente. Esto principalmente se lleva a cabo cuando identificamos la “huella olfativa” de la otra persona, este reconocimiento está asociado a sus olores corporales y no sólo se limita a las feromonas. Lo más interesante y creativo del asunto es que con algunas personas nos sentimos más atraídos por su sudor y demás olores que por las fragancias o jabones que utilice.

Así que ya sabes para identificar estos olores cautivantes, actívate y vete a hacer ejercicio con esa persona, si al terminar la chispa continúa o incluso se ha incrementado, hazle caso a tu nariz y pídele otra cita.

ROMANCE3

Eyaculacion femina

Obra de arte por Irene García

Texto por Juan Alberto Hernánez

Narrativa por Julieta

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¿Las mujeres también eyaculan?... al menos eso dicen. Él siempre fue para mí todo. En su obscuridad yo podía verla luz, sólo yo podía. Fue siempre el mejor de los amantes, mi sapo preferido. Cada semana esperaba el sábado, escogía un lindo vestido, arreglaba mi cabello, me maquillaba como a él le gustaba, me ponía mis tacones y me pintaba los labios rojos. Sentía como me excitaba con sólo pensar que pronto estaría en su cama. Tan mío. Tan suya. Sin máscaras. Sin restricciones. Siempre fui yo en sus brazos. Él era todo lo que pudiera desear: mi gran pasión, mi mayor adicción. Como todos los sábados a medio día, subí a mi auto rumbo a su apartamento. Nunca dejé de sentir como las piernas me temblaban de pensar en qué nueva locura querría hacer en esta ocasión. Si ya ha tenido mis lágrimas, por qué no tener mi mar al eyacular sobre él. 

Estacioné mi auto, subí las escaleras y toqué su puerta. Él me estaba esperando y pude sentir el sabor del vodka en sus labios mientras nos besábamos. Me senté en la cocina mientras él preparaba algo para comer. Terminando tocó mi mejilla y me jaló el pelo acercando sus labios a mi cara. Beso tras beso sin poder parar, me aventó sobre su cama. Siempre tosco, quizá agresivo. Todo un hombre. 

Él sobre mi cuerpo, deteniendo mis manos para bloquear mis movimientos, besando lentamente mi cuello, su saliva sobre mi piel: es una deliciosa sensación, y mientras lo pienso le pido que me toque, quiero estremecerme con la locura de su amor.-¬¬Tócame- le pido. Mientras su mirada está fija en mí y siento como su mano entra en mi cuerpo y es capaz de derramar el mar que guardo en mis entrañas para él. Quiero empaparme de todo lo que me hace sentir. No hay nada mejor que morir en su mano, respirando su aliento, siento que voy a caer en él. Caigo, caigo y caigo cada vez más y exploto. Pero el único mar que salió de mi fueron mis lágrimas no de mi vagina. Creo que es más intenso porque el amor respondió al orgasmo.

La sexualidad es una de las características más humanas, más enriquecedoras y sigue siendo un terreno bastante inexplorado. En ese campo confluyen los elementos biológicos (nuestro cuerpo), psicológicos (la forma en que nos sentimos con nuestra sexualidad) y sociales (que entre tantas cosas incluyen la forma en que deberíamos de comportarnos). En el campo de la sexualidad hay un área en especial relacionada con el erotismo.

Ésta se refiere a las distintas maneras en que vamos disfrutando y logrando placer no sólo a través de la genitalidad. Socialmente hemos aprendido ciertas técnicas para lograr placer que han ido en continua evolución. Aunque el sentimiento sea el mismo la forma es distinta; la manera en que las mujeres disfrutan hoy y hace cien años coinciden en muchos puntos pero hay otras formas nuevas y prueba de ello lo tenemos en la anterior edición a través del sexting. Hablando de disfrutar, el día de hoy me referiré a un tema en particular: La eyaculación femenina. ¿Alguna vez durante o después del orgasmo has tenido una sensación muy fuerte como de orinar y sientes que no te puedes contener? ¿Te has permitido dejar que tu cuerpo suelte ese líquido o por el contrario esa sensación te ha detenido de seguir disfrutando? En algunos lugares este evento es conocido como squirting.


En los últimos treinta años se han generado una gran cantidad de investigaciones al respecto, tratando de analizar qué parte del cuerpo de la mujer lo genera y las características del líquido. Regularmente es de color transparente, es inodoro y algo que está demostrado es que no es bajo ninguna circunstancia orina ni la lubricación que genera tu cuerpo al
momento de excitarse.
Los resultados nos han demostrado que existe una zona en el cuerpo femenino que se asemeja a la próstata masculina y que al estimularla lo suficiente una mujer puede sentir gran placer al momento de liberar esos fluidos. Para algunas mujeres esto parece que las apenas, sin embargo, también otras investigaciones aclaran que regularmente es algo que compartido con su pareja aumenta el placer. Otro de los resultados que se ha podido comprobar es que no todas las mujeres eyaculan y que en muchos casos aunque haya mucha estimulación física (ya sea por ti misma o por tu pareja) no se logra. En cambio, la estimulación psicológica (principalmente disfrutando de tu experiencia) es tan importante que facilita en gran medida a lograrlo.

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