COUGAR

romance

Narrativa por: Julieta

Obra de arte:  Iren García.

 

 

‘Cougar’ así se le llama a las mujeres mayores que buscan parejas más jóvenes; todas unas depredadoras sexuales para la sociedad, unas maestras de la intimidad.

Supongo que es excitante tener a una mujer atractiva y madura que disfruta su sensualidad sin pedir nada a cambio más que pasarla bien. Sin mencionar la seguridad que ofrece la madurez y lo retador que debe ser para un joven conquistar a esa depredadora que busca sexo por placer, no por maternidad.

Una cougar es algo así como una Afrodita, la diosa del amor que era famosa por sus festines sexuales con jóvenes amantes. 

Algún día me dijeron que mi actitud de mujer madura era lo más atractivo... porque sí, alguna vez fui una cougar.  Comencé siendo la mejor, de esas que no piden amor, solo sexo y de él, mejor. En aquel momento pensé que no había hombre más atractivo para mí como él, que era guapo, fuerte, ardiente, salvaje y sobre todo, joven. Qué más podría pedir una güera sexy con ocho años mayor que él.

En este caso no sé si yo fui la depredadora o él lo fue, a pesar de su edad.

Porque la verdad es que no había nada que yo pudiera enseñarle. Todo lo contrario, juntos aprendimos millones de formas de satisfacer esas ganas de tenernos. Tocamos lugares obscuros, probamos todo lo que se podría probar, incluso probamos el amor y ahí fue cuando todo se arruinó.

Alguien me dijo que vivir una relación así, con tantos excesos y sin límites, me llevaría a destrozarme como mujer. Y así fue, pero no me arrepiento. Fue la experiencia más fuerte en la que aprendí que hay gustos que a veces no debes probar, pues los sentimientos salen y la realidad es que tantos años de diferencia hacen difícil empatar las vidas. Y cuando juegas con fuego, te quemas.

Y así fue, me quemé en el fuego del placer y no hubo vuelta atrás.

Y sí... fui una cougar con una historia que ahora solo quiero dejar atrás. 

Relaciones abiertas

romance
 
Escrito por: Julieta
Texto: Juan Alberto Hernández
Obra de arte: Irene García

Aunque la monogamia funciona para muchos, otros se la pasan poniendo los cuernos. Y yo, me sentía moderna, capaz y madura para tener una relación abierta, sin compromisos, sin ataduras, solo disfrutar del sexo porque me gustas.

Pero resulta que las relaciones sin ataduras mentales son las que mejor fluyen, esas donde cada uno se siente tan libre que actúa como mejor le parece. Y cuando menos te das cuenta, estás hasta el cuello, enamorada y enculada, y comienzas a sentir esos celos inexplicables que no pueden detenerse.

La primera noche que salimos nada estaba claro, me ofreció beber todo tipo de licores que se me pudieran antojar. ¡Vaya que estaba preparado! Tomamos una y otra copa mientras conversábamos de sus gustos "peculiares" en el sexo, cosa que me pareció muy atractiva y desde ahí supe que había encontrado lo que buscaba y que yo era lo que él quería: una mujer madura y sin ataduras, dispuesta a tener una relación abierta.

Nos fuimos a bailar para disfrazar la noche de una salida que sabíamos bien en qué terminaría.  Y así fue, no pasaron más de 30 minutos y comenzamos a besarnos, tuvimos que abandonar el lugar para continuar en su apartamento, todo fue como si estuviera en una película porno protagonizada por mí misma; supe desde esa noche que me quedaría ahí. ¡Que noche! puro placer, sin dar explicaciones al día siguiente. Y lo hice así durante mucho tiempo;  acepté que estuviera con otras, acepté los celos retorcidos que lo excitaban al saberme con otro, acepté sus abusos y sus mentiras, hasta que me di cuenta que lo amaba y que no podía tener un estilo de vida así.  Yo lo quería, lo quería para mí y para nadie más. Yo sé amar y merezco a alguien que esté sólo para mí.

Juan Alberto Hernández, nuestro terapeuta, comenta:

Últimamente se ha hablado en distintos medios de una forma de relacionarse con otras personas llamada “relaciones abiertas”. Más allá de una serie de prejuicios, queremos hacer una reflexión que nos permita aclarar dudas sobre esta práctica. Por lo tanto te propongo un ejercicio de análisis: Imagina una línea recta de unos 30 centímetros, más o menos del tamaño de las reglas que utilizabas en la escuela. Al inicio, donde está el 0, estarían las relaciones monogámicas; en los 10 centímetros estarían las relaciones abiertas; después, en los 20 centímetros se encontrarían las parejas swinger y finalmente, al otro extremo se encuentran los poliamorosos.

Cabe mencionar que el término que se emplea en el campo de la investigación para hablar de relaciones abiertas es el de “Parejas no monogámicas consensuadas”, con ello se entiende que se trata de una situación previamente hablada y acordada, para que uno o ambos miembros de la pareja puedan tener experiencias eróticas con alguien fuera de la relación primaria, sin que necesariamente haya enamoramiento.

Para todas esas personas que quieran explorar este tipo de relaciones, vale la pena hacer algunas recomendaciones que permitirán que la experiencia sea grata. Lo primero es que haya consenso, es decir, una relación abierta requiere que tanto tú como tu pareja estén de acuerdo en experimentar, si no hay este prerrequisito, sencillamente no va a funcionar y sólo se generarán conflictos. Algunas parejas optan por omitir los detalles de sus encuentros eróticos, sin embargo, lo importante es que la comunicación entre la pareja sea fluida, sin dejar fuera elementos importantes para la relación.

Dado que el objetivo de una relación abierta es disfrutar y que el encuentro erótico-sexual sea lo más placentero sin que exista enamoramiento, es recomendable que la persona involucrada no forme parte de los círculos sociales de la pareja, sobre todo para evitar encuentros incómodos. Además, se debe hacer una buena elección del lugar y horario de los encuentros. Ten en cuenta que lo más importante es la relación con tu pareja, por lo que esta debe tener prioridad ante cualquier encuentro erótico con un tercero .

Algunos estudios han revelado que pesan muchos prejuicios sobre las personas que sostienen relaciones abiertas, pues se les considera irresponsables, entre otros calificativos peyorativos. Es conveniente recalcar que el que alguien esté en una relación abierta no significa que esté disponible o interesado en participar en todas las relaciones; así como  tampoco una relación abierta es el mejor camino para acabar con la infidelidad. Es importante encontrar la solución adecuada para las diversas situaciones que puede enfrentar una pareja.

Para leer más
Grunt-Mejer, K., & Campbell, C. (2016;2015;). Around consensual nonmonogamies: Assessing attitudes toward nonexclusive relationships. The Journal of Sex Research, 53(1), 45-53. doi:10.1080/00224499.2015.1010193

SEXO, DROGAS Y ROCK AND ROLL

Obra de arte por: Irene García.

Narrativa: Julieta.

Texto: Juan Alberto Hernández.

 

"Vicios” que palabra tan fuerte e indescriptible. ¿Dónde se encuentra la delgada línea entre algo que te gusta mucho y algo que se convierte en un vicio?

21441668 10212673512382983 496722803 oÉl es mi vicio, crea una conducta enferma y compulsiva en mí, es mi desorden, mi equilibrio, mi necesidad y mi adicción. Es el veneno para mi voluntad, busco calor y me da frío, busco amor y me da sexo, busco lealtad y me da traición; y aun así no puedo dejarlo. Es de esos hombres que na- cen para ser libres, pero no puedo soltarlo, lo quiero, lo quiero cerca para poder respirarlo, saborearlo, lo quiero entre mis piernas, lo quiero para fundirme en él toda la eternidad. Si eso no es un vicio, ¿qué es?

Empezó como un juego, sexo divertido, sin ataduras, cada vez más intenso y fue gustándome más y ya hace tiempo que he caído atrapada a su voluntad. Me sudan las manos sólo de pensarlo, en mi nace todo deseo y lo peor es que amo ser presa de sus perversiones, y me pregunto ¿Alguna vez en esta vida, sólo por unos días, unas semanas, unos meses pudiera estar sin café, sin alcohol, sin él? Me queda- ría una profunda tristeza, de esas que dan la abstinencia, de las que no se curan tan fácil y pienso que no debemos dejar mucho tiempo sin besos, sin amor, sin sexo, sin perversión y sin sueños.

Si me preguntan ¿a qué sabe él?, les diré que sabe a vicio, sabe a vodka con coco y piña, sabe a café, a sexo, a orgasmo, a saliva. ¿A qué sabe el vicio?, el vicio sabe a él.

Juan Alberto Hernández,

nuestro terapeuta comenta:

Como hemos comentado anteriormente en este espacio, una de las partes más relevantes para nuestra experiencia  vital es la forma en que disfrutamos del erotismo y la sexualidad; también hemos hablado sobre la importancia de que este disfrute no implique dañar a terceras personas y de estar conscientes de las consecuencias que pueda traer. Un tema que no hemos tocado es la relación entre las sustancias psicoactivas y el erotismo. No pretendemos evaluar el dilema ético o jurídico sobre su uso, sino ahondar en los resultados de las investigaciones que se han hecho al respecto; para empezar, estas apuntan que la relación causa y efecto entre sexualidad y drogas está lejos de ser directa y simple.

De acuerdo con autores como Skårnery y Månsson, podemos identificar dos tipos de relaciones entre las drogas y la sexuali- dad. En el primer caso se trata de un discurso escapista, donde lo importante es salir de las dificultades y que de alguna manera, aunque sea por algunos minutos, la persona pueda evitar sus problemáticas a través del uso de narcóticos, entre los que, paradójicamente, se incluye a la misma sexualidad. El otro discurso es el hedonista, del que quizá hemos escuchado más debido a los estereotipos difundidos por los medios de comunicación que nos presentan a las y los rockstars, que viven en continuo placer, sin mañana y sin consecuencias. En ese sentido, el uso de sustancias se convierte en un acelera- dor de las experiencias que se van gozando.

Los fármacos que más se han vinculado con la sexualidad son las anfetaminas y la cocaína, ya que diversos trabajos científi- cos sostienen algunos beneficios de esta relación. Por ejemplo, se dice que las anfetaminas son capaces de aumentar la libido y reducir la inhibición sexual, lo que como consecuencia puede incrementar el riesgo de contraer alguna infección de transmisión sexual, básicamente porque se evita el uso de métodos de protección. Además, estas sustancias regularmente reducen el hambre, y en muchos casos esto genera problemas de salud, lo cual afecta directamente la vivencia de la sexualidad. Otro tipo de fármacos, como los derivados del opio, provocan lo contrario, puesto que tienen un efecto rela- jante en todos los sentidos. Por esta razón, algunas personas tratan de combinarlos.

En otros casos, las drogas ilegales han servido para resolver problemáticas como la impotencia, la falta de eyaculación y la carencia de apetito sexual. El punto donde la mayoría de estudios coinciden es que conforme aumenta el consumo de estas, la sexualidad se ve directamente afectada, ya sea porque el deseo sexual disminuye o por que las prácticas se vuelven más riesgosas; por tal motivo es importante hacer énfasis en que, en las prácticas erótico-sexuales, lo relevante es que la persona pueda ser consciente y asumir las riendas de su vida.

ATRACCIÓN INFINITA POR MI EX

pintura romance

Obra de arte por Irene García

Narrativa por Julieta

Texto por Juan Alberto Hernández

 

"Los sapos de Julieta"

Estoy en su cama. Después de mucho tiempo volví a verlo y mi terco corazón no resistió la tentación, mi cuerpo fue incapaz de resistirse y me hizo suya de nuevo. Él ha sido mi amante, mi novio, mi amor, mi obsesión, mi ex y mi perdición.

Dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan. A veces ese fuego es tan fuerte que, cuando estás cerca de él te quema, te incendia, y si se junta con la nostalgia y con los recuer-dos... Se crea una especie de atracción fatal que no te deja volver al presente y seguir con tu vida, y piensas: ¡No puede ser mi ex! Es mío, solo mío y de nadie más. yo decido cuándo termina, aunque terminado está. yo decido cuándo se va, aunque ya no esté conmigo.

Ahora no es mío, pero lo pienso, lo deseo, lo imagino... Como dice octavio Paz: “En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación” y es ella la que me mata. Aún lo veo y me sonrojo, me tiemblan las piernas y puedo darme cuenta de que él me añora tanto, como yo a él. y veo cómo su imaginación viaja en silencio y ahí estamos imaginando y recordando esos momentos cuando éramos felices, entre gemidos, besos, caricias y el despertar entre sus brazos impregnada de su olor.

Ahora es mi ex, no es nada y no te atrevas acercarte, es mío.

Juan Alberto Hernández,

Nuestro terapeuta comenta:

En nuestra cotidianeidad, casi todos hemos experimentado lo que significa un rompimiento: dificultades, corajes, planes rotos, tristeza, etc. En muchas ocasiones el contexto en el cual se desarrolla este acontecimiento está rodeado de enojo. A partir de esta situación tomamos decisiones, muchas veces precipitadas, como una forma de enfrentar nuestro dolor. Sin embargo hay ocasiones que algo ocurre y, a pesar de todo, sobrevive el deseo por nuestro ex.

Para muchas de nuestras lectoras y lectores podría parecer una paradoja esta situación, pero pese al asombro o incluso a que se vuelva algo que no nos atrevemos a contarnos a nosotras mismas, algo queda y la experiencia de la atracción no termina con la relación.

Como ya hemos hablado en esta misma sección, el deseo es una característica de la sexualidad de las personas que se va conformando por la historia, experiencias y emociones que vamos generando a través de nuestro desarrollo. El cual no se reduce a una serie simple de características que están estacionadas, por el contrario, hay una gran variedad de estímulos sexuales que nos ayudan a definir a cada una lo que nos resulta atractivo y las características asociadas  para que así lo sea. Quizá nuestros gustos de hace diez años hoy se vean ampliamente modificados.

Regularmente hemos aprendido en nuestra cultura que el amor y la atracción se encuentran íntimamente ligados, sin embargo frente a periodos de separación, puede resultar que a pesar de que ya no sintamos amor por esa persona, el de- seo puede sobrevivir.

Ahora bien, a veces como parte de la separación tratamos a toda costa de enmendar el camino emocional, generando al- gunas elecciones de pareja que de alguna manera puedan ayudarnos a sobreponernos. Esta forma de elegir, sobre todo después de la ruptura, es muy delicada, ya que en el terreno del deseo sexual no resulta tan simple porque nuestros de- seos son complicados de modificar.

Sin embargo, un ejercicio que valdría la  pena  realizar  es  que trates de reflexionar sobre las cosas que te atrajeron de tu nueva pareja; identifica al menos diez características ya sean físicas o relacionales, ahora trata de rescatar aquellas caracte- rísticas que te gustaban de tu ex. ¿Encuentras algunas similitu- des?, ¿Algunas diferencias? y ¿Cómo las manejas?

Para algunas de nuestras lectoras esto podría convertirse en un conflicto, puesto que estando en una nueva relación des- cubrir que se sienten atraídas por su ex, no es necesariamen- te una buena noticia, sobre todo cuando al parecer no debe- rían de sentir eso. Sin embargo, resulta importante recalcar que el hecho de sentirnos atraídos por alguien en particular no nos compromete a hacer algo. Al contrario, es como nues- tras fantasías que aparecen durante la noche, si bien es cierto que las podemos disfrutar, siempre al terminar de dormir un nuevo día nos aparece.

"Filias"

romance

OBRA DE ARTE POR IRENE GARCíA

NARRATIVA POR JULIETA

TExTO POR JUAN ALBERTO HERNáNDEZ

Julieta nos cuenta...

Nunca habría imaginado la maravillosa puerta en donde se divide la poesía sublime de mi vida, donde me di cuenta que todos tenemos un lado obscuro, enfermo, secreto, pero excitante. Y no todos se atreven abrir esa puerta, sólo lo dejan para sus fantasías de almohada. Yo decidí abrirla y no me di cuenta cuando pase a experimentar tanta locura.

“Filias” una palabra fuerte que da miedo declarar “Philips” significa amor, “ia” cualidad.  Aquí  es  donde  comprendo  que todos tenemos nuestras formas de amar, lo que lla- mamos amor; quien habla de amor, habla de obsesión, el amor adopta formas extrañas y a veces extravagantes.

Y descubrí, que mi filia más grande tiene nombre y apelli-   do, pero también él me hizo descubrir su lado obscuro y el mío, fetichismo, exhibicionismo, masoquismo, sadismo.

¡Uf! Lo escribo y me excito. Cuando tienes obsesiones no tienes momentos callados.

Me gusta que me mire a los ojos de manera bestial, me embriaga su mirada de fuego que parece que los ojos le van a estallar; amo que me olfatea viéndome fijamente a los ojos, como ve un animal a su presa, mientras le pide que me disfracé para él, tacones, labios rojos, antifaz, li- guero, todo lo que puede provocarle placer.

Cuando estoy lista bebemos y platicamos, fingimos no co- nocernos, fingimos que soy una mujerzuela en busca de efectivo, dinero.

Jala mi cabello fuerte mientas besa mi cuello, muerde mi oreja y duele pero me gusta, nos vamos a la habitación, me pone unas esposas para inmovilizarme y cuando me siento atada siento correr en mi cuerpo mi sangre a mil por hora. Utiliza todo tipo de juguetes, le excita que yo sea uno de ellos (mi juguetillo respondón) así me llama. Cuando siente que es el momento sube mi falda y me hace suya, una y otra vez, duro y sin detenerse mientras me ahorca con sus manos o no me deja respirar, mientras me azota o me da una nalgada con sus fuertes manos, me escupe y le gusta maltratarme, como a mí, ser su esclava. Me encanta que haga lo que desee conmigo, tornándose en una adición a este sufrir. Porque el dolor que me causa es menor al placer.

Soy su esclava, su amor; él mi amo y mi gran amor. Porque al terminar, él es mi caballero y yo su dama, con el que amanezco acostada en su pecho. Si esto no es amor, no sé qué es.

Juan Alberto Hernández,

nuestro terapeuta comenta:

Como antes hemos explicado en esta columna, en cuanto a la sexualidad sea  refiere,  existen  gran  cantidad  de  maneras  en que la demostramos ,tanto en las esferas de lo propio, así como con otras personas. Según el Dr. Álvarez-Gayou Jurguenson (2011) a aquellos estímulos que nos excitan se les conoce como Estimulo Sexual Efectivo (ESE), que nos brindan la  posibilidad  de  identificar  aquello  que  nos  va atrayendo más y genera en nosotros una respuesta sexual humana. Estos estímulos se dividen en aquellos que son de origen corporal (reflexogénicos) y los psi- cológicos.  En  la  primera  categoría  podemos  identificar  por ejemplo elementos corporales como el llenado de la vejiga, mientras que en la parte psicológica se encuen- tran los cinco sentidos y la fantasía. Es importante hacer mención, que no se trata solamente del coito, sino de estímulos que generan en nosotros una respuesta se- xual, lo cual va desde el deseo, pasando por la excitación hasta llegar al orgasmo. Estos estímulos regularmente permiten que haya prácticas muy comunes como son los besos o las caricias y que socialmente son conductas se- xuales aceptadas. Sin embargo, también existen otras conductas de las cuales podemos participar, como son el exhibicionismo, el voyeurismo o  escoptofilia,  la  fobo-  filia, la expresión corporamental de la sexualidad ,donde existe un gusto o placer asociado con el peligro o el te- mor, la grafofilia, dividida en logofilia relacionada con las palabras y la iconofilia con las imágenes,  entre  otras.  La  lista es muy amplia y lo importante es que estas expresio- nes enriquezcan nuestra experiencia sexual. Esto tam- bién nos lleva a aclarar que hay algunos casos en donde las personas única y exclusivamente pueden sentirse excitados a partir de un estímulo, o para conseguirlo re- quieren coaccionar a que otra persona participe en sus prácticas. Sin duda esto requerirá de una atención espe- cializada por parte de un profesional como un sexólogo, un terapeuta o un psiquiatra. Por otra parte, debemos comprender  que  conforme  nos  vamos  desarrollando y crecemos las formas de expresar nuestra sexualidad van cambiando, dándonos la posibilidad de encontrar y explorar un mundo que se va ampliando. Y tú ¿recono- ces cuáles son tus estímulos sexuales efectivos?

Para leer más

Álvarez-Gayou, J. L. (2011). Sexoterapia integral. México: Manual Moderno.

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