Cuando te alejas de uno para estar con otro

romance

NARRATIVA POR JULIETA

TEXTO POR JUAN ALBERTO HERNÁNDEZ

Julieta nos cuenta:

Siempre antes de terminar una relación, pasamos por un periodo en el que analizamos nuestros sentimientos, nuestra relación; periodo en el que nos cuestionamos todo. Y cuando decidimos dejar a esa persona por otro es porque todos esos cuestionamientos anteriores ya se habían hecho y muchas veces no somos conscientes de ello. Cuando sigues enamorada, no hay hombre que nos parezca atractivo, no existe quien pueda quitarle el lugar a quien amas. Pero cuando no es así, es tan fácil tomar esa decisión, dejas atrás todo lo que en algún momento te hizo daño para lanzarte a una nueva aventura de amor que te ofrece la vida.


Tantos años anclada a una relación que no podía ser más de lo que había, que por más que me pareciera en momentos suficiente, su fin había llegado; y yo por otro lado estaba ahí hablando con él. Un día, dos días… se convirtieron en semanas. Preguntando todo, con gran ansiedad de saber quién era ese hombre tan espectacular en voz y en lo que me escribía.
Lo vi por primera vez por fin después de mucha insistencia, los dos nerviosos tomando una bebida tras otra para distraerlos. Yo lo vi guapísimo y me pareció aún más platicando frente a él. Ahora me confiesa que llegó en pijama porque no alcanzó a cambiarse. Y aun así yo lo vi perfecto, es porque estaba lista, lista para dejar atrás el pasado y conocer a esta persona.
Cuando terminó la cita, caballerosamente me acompañó a mi auto, se despidió y se alejó; a los segundos regresó, tocó mi ventana, bajé el vidrio, y él  tomó mi cara con sus manos para besarme. ¡Eso sí fue inesperado! Pero me gustó mucho, me hubiera gustado que regresara. Y de ahí siguieron tres noches mágicas, donde el tinto, una buena cena y su compañía hacían magia con la noche. Aún recuerdo como me tomó del cabello y volvió a besarme mientras pasaba el vino de su boca a mi boca...
Después de la tercera noche, la magia estaba hecha y mi mirada me delataba, caí enamorada de él como si fuera una niña de secundaria.
Él me dice que me veía radiante esa noche y creo que más bien el hechizo cayó para los dos; irradiábamos la alegría de sentirnos enamorados.
Mi mundo cambió, mis noches se hicieron estrelladas, mis mañanas con calor que solo el amor puede dar, mis tardes se convirtieron en suspiros al sólo pensarlo. Creo que jamás en mi vida he sentido tanto amor concentrado en un hombre, mi hombre.
El pasado quedó atrás, valió la pena todo el tiempo que desperdicié de vida para por fin encontrarlo, ahora sé que es él.
Somos magia cuando reímos, somos magia cuando bailamos, somos magia cuando hacemos el amor… ¡somos magia juntos! La unión de dos almas que quieren estar juntas. Y las personas se dan cuenta, lo perciben, el amor se siente a kilómetros.
A veces el amor nos juega cambios en nuestro destino, nos muestra el camino por más complicado que parezca al principio. Alguna vez alguien me dijo: “La vida está llena de señales, solo es cuestión de verlas”; ¡y las vi! Cuando eres capaz de mover el mundo entero para estar con él; más claro no puede ser. Incluso alejarte de alguien para disfrutar de lo que la vida te está regalando; y a mí me regaló el verdadero amor.

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Juan Alberto Hernández, nuestro terapeuta comenta:

Quizá haya sido algo que te haya pasado a ti o a alguna conocida, pero en muchas ocasiones, nos encontramos en una situación donde al momento de tener una relación, no nos sentimos tan a gusto y preferimos alejarnos para darnos la oportunidad de estar con alguien más.

Frente a un escenario así, una de las cuestiones que valdría la pena reflexionar, es; ¿cuáles son las experiencias nuevas que suponemos que esa nueva relación nos va a aportar?, y ¿qué es lo que aprenderemos de nosotras mismas?

Es muy común que al estar en una circunstancia pareciera que el hecho de buscar algo diferente nos aleje de aquella relación que tratamos de dejar. Sin embargo, el asunto es que puede ser que tu vivencia sea diferente de lo que te imaginas, quizá el tema relevante es evidenciarte que lo ajeno se vuelve distinto en relación con la relación que tienes y que estás dejando, por esa misma razón, cuando se termina una relación, la otra no es necesariamente lo que antes nos habíamos imaginado.

Nuestras prácticas eróticas, están situadas en las experiencias que tenemos con los demás y con nosotros mismos, por eso, el hecho de alejarse de una persona, también implica el dejar nuestros patrones de comportamiento erótico para plantear otros o al menos matizar los que ya tenemos para abrirnos a nuevas posibilidades.

Por eso si estás en medio de irte o quedarte, hay varias opciones: si eso implica dejar una relación, adelante, suelta, permite que tu cuerpo también se despida. Si consideras que es tiempo para estar con otra persona, vale la pena entonces que haya espacio en ti misma para darle la bienvenida. Sin embargo, si lo que quieres es estar con ambas personas, valdrá la pena que organices tus tiempos y los cuidados que eso conlleva, una sugerencia sería que la mejor y más valiosa respuesta es que antes que nadie, puedas estar contigo misma lo mejor posible.

 

Relaciones a la intemperie, adrenalina en la relación.

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-Me GUSTA el jugueteo, el coquetearle en público, ponerlo nervioso y provocar que alguien más nos esté observando.  

-Me GUSTA sentir esas miradas cuando lo beso en público o paso sigilosamente mi mano por su pantalón queriendo que alguien me descubra y se dé cuenta cuánto nos deseamos. 

-Me GUSTA subir fotos a las redes y que todos vean cuánto nos disfrutamos, quisiera gritarles que es un placer estar juntos, que es un placer sus manos sobre mi cuerpo, la mirada que me hace cuando veo deseo en él, en especial esa arruga que se le marca con su coqueta sonrisa y todavía se atreve a verme como un tigre a su presa, como un ángel con ojos de demonio, con antojo, con deseo, con hambre. 

-Me GUSTA ver como se masturba intentando verme a los ojos, tratando de desviar mi mirada que le causa conflicto y adrenalina al mismo tiempo. Trata de buscar su orgasmo sobre mi pecho, mientras de sólo pensarlo parezco un lienzo dispuesto a ser escrito. 

-Me GUSTA la adrenalina del placer sin límites, practicar el amor no convencional y disfruto el combinar todo ese amor con el placer carnal que se vuelve una droga, la más exquisita y fuerte, capaz de mantenernos enamorados como estúpidos uno del otro.  

-Me GUSTA vernos al espejo, donde se puedan reflejar nuestros cuerpos mientras me besa el cuello, atrás de mí, recogiendo mi cabello con sus manos y moviéndose muy cerca de mí. Puedo sentir como crecen sus ganas de hacerme el amor, de penetrar mi alma y comienzo a gemir al ver reflejada la imagen frente a mí. ¡Qué espectáculo! De seguro los vecinos nos envidian al escucharnos. 

Me muevo un poco hacia adelante para que tome lo que le pertenece. Él toma mi cadera y la acerca a él. Que impactante es vernos, como si no fuéramos nosotros, como si estuviéramos viendo una película donde somos los mejores actores que hay.

Lo deseo como ni el mismo lo imagina y no es el sexo, necesito de él, del deseo que provoca en mí, de las cosas que salen tan naturales y espontáneas, aunque no entren en el patrón clásico de lo normal; y no quiero serlo, porque todas estas locuras mantienen un fuego entre nosotros que nadie puede apagar. 

-Me GUSTA que en realidad el no besa ni mis labios ni mi piel. No sé cómo lo hace, pero se mete tan dentro y sin tapujos. Siempre tiene todo perfectamente planeado para que yo viva jodidamente enamorada de él. ¡Sin vuelta atrás! 

-Y SI ME GUSTA, ¡ME ENCANTA!  

POR: JULIETA

RELACIONES SIN ORGASMOS

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El orgasmo es como el chocolate, cuando tratas de explicarle a alguien el sabor, no puedes describírselo, tienen que probarlo por sí mismos.

Jamás podría imaginar una vida sin orgasmos, no hay cosa más deliciosa y placentera. Pero jamás pensaría que todo lo que viene antes de eso no es igual de espectacular, esos momentos de placer muchas veces son lo mejor de la noche.
Son momentos que se convierten en miradas, en suspiros, es una historia de amor, una eterna promesa.


Es una necesidad de tocar la piel del otro, sentirla, besarla, probarla. Es compartir fantasías, entregarte...


El menú sexual es tan amplio como el de los restaurantes, pues no siempre nos apetece el mismo plato. Si continúo con mi comparación podemos utilizar como ingredientes la adrenalina, los lugares y hasta accesorios.


Mi hombre tiene esa manera de llevarme al éxtasis total sin penetrarme. El me hace sentir más que un orgasmo, me hace sentir la experiencia íntima que no tengo con nadie, la experiencia que sólo él me puede dar en sus brazos, donde sólo yo lo toco desnudo, donde siento su respiración como se agita, donde sólo él puede entrar en mí; y hacemos esa magia maravillosa de ser uno, de fusionar los cuerpos. Donde más que amarlo es amarnos en plural, es fusión de almas, eso es más que un orgasmo. 

Enamorada de un hombre mayor

Los sapos de Julieta

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Queso, un buen vino, una buena charla y caricias que mojan antes de llegar a la alcoba. Ese es mi hombre. Tan diferente a lo que siempre conocí, a lo que siempre busque. Creía en la juventud eterna y tras el paso del tiempo todo toma sentido.Él es una mezcla de generosidad, intuición por experiencia, pero no deja de ser apasionado, seductor y peligroso. ¿Porque es tan fácil enamorarte de él.

Bien dicen que "el mejor amante es el que toca tu corazón sin quitarte la blusa". Y así fue como él me conquistó, desde el fondo de mi alma, se fue metiendo muy adentro, muy sutilmente, borrando mi pasado y convirtiéndome en un nuevo lienzo de color.

Nuestro juego empieza mucho antes de una caricia. Empieza con esa mirada que solo él tiene; miro su rostro y cada una de sus arrugas me excitan, solo por el echo de pensar que sus años me intimidan.

Sus besos. ¡Haaaa! Sus besos son aún mejores, suaves, saben la dirección, la humedad perfecta. Saben lo que hacen. Con un ligero toque de vino tinto, lo respiro y puedo morir en sus brazos.

Sus manos tienen la facilidad de acariciar como solo un hombre de verdad lo sabe hacer, enredando mi cabello, mientras enreda su cuerpo con el mío y respiro su aliento sintiéndome tan suya.

Él enciende en mi todo lo que tenía guardado, solo para él.

Para Julieta enamorarse de un hombre mayor ha sido la certeza de despertarse cada día sabiendo que está con alguien que le ama y sabe muy bien lo que quiere, sin miedo a la incertidumbre de la madurez.

El control del deseo

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Las piernas se me entumen. La cabeza se me nubla. Mi cuerpo reacciona con sus besos... con tan solo respirar por un segundo su esencia cerca de mí ¡me vuelve loca!

Sus besos son el taller de mi poesía. En las noches de insomnio los contemplo en mi mente y los recuerdo como si estuviera aquí, a mi lado, besando mis labios, mi cuello... Deseo cada segundo estar a su lado, sentir su cuerpo desnudo rozando mi piel; como aquellas noches con el fuego iluminando nuestros rostros y secando su saliva que va dejando en cada beso sobre mi piel, mientras mis manos recorren su espalda, provocando en mi algo que no puedo comprender.

¡Se supone que a Julieta no le sorprende nada! Y así es como me ha sorprendido la vida con un nuevo amor, con un deseo que aún no conocía.

Lo deseo para mí. Deseo cada rincón de su piel. Quiero vibrar en la misma nota siendo música los dos y acariciando las noches que me queden de vida. Deseo tanto ser suya, entregarnos por completo a este amor que por fin llegó y que tanto esperaba.

Me cuesta controlarme cuando lo tengo cerca. Quisiera dejar caer mi vestido al piso y fundirme con él, es la manera más sublime de exteriorizar está agitación que me provoca su amor.

Quiero saber todo de él: saber sus secretos, reconocer en un instante su olor derretido y quemado. Quisiera saber qué haría con mi cuerpo desnudo postrado en su cama una vez más. Tan solo con escribirlo, la lluvia cae dentro de mí y renace un deseo que no puedo parar.

Control. ¡Qué palabra tan difícil! Me lo digo dentro de mi cabeza una y otra vez para poder ir al ritmo que sus latidos quieren.

Y sí, pierdo el control. Con solo una mirada suya, crece mi deseo; un deseo que es como una bomba a punto de estallar; pero una bomba con tanto amor, con tanta pasión.

Se que cuándo se repita una noche como aquella, en ese bosque, gritaré al mundo lo que es el amor. Amor verdadero que comienza con sonrisas, charlas, caricias y besos para llegar a esos gemidos que hacen retumbar la tierra.

 

POR: JULIETA

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