Blog

Confort a la intemperie.

Resultado de imagen para espacios abiertos

Durante las últimas décadas, en México se ha visto reflejada la tendencia de generar arquitectura que aísle al usuario de su entorno. En la búsqueda del confort, hemos visto cómo se han construido espacios completamente herméticos, en los que no importa si afuera hace calor, está lloviendo, hay luz de día o ya es de noche. Dentro de este tipo de espacios la luz siempre será la misma, habrá una temperatura regulada por aire acondicionado y no se escuchará lo que sucede en el entorno inmediato. Por supuesto que este tipo de espacios pueden tener objetivos muy específicos que justifiquen estas medidas, como hospitales, teatros, fábricas y distintas vocaciones de edificios que demandan condiciones de este tipo. Personalmente, creo que el problema está cuando se utilizan estas condiciones como un esquema replicable para cualquier tipo de uso. Pareciera que hemos generado la necesidad de desconectarnos permanentemente del exterior, desapegándonos poco a poco del contacto con la naturaleza.

Considero, por otro lado, que son precisamente estas condiciones las que han empujado a distintos sectores a generar espacios que permitan un contacto directo con su entorno tanto natural como urbano. Dentro de la Zona Metropolitana de Guadalajara, nos podemos referir a varios ejemplos de proyectos públicos,  como la rehabilitación del Parque Revolución, proyectado por el arquitecto Luis Barragán y mejor conocido como el Parque Rojo y el Parque Natural de Huentitán, así como el Parque Lineal Normalistas y Pablo Neruda, entre muchos otros. Por su parte, en el sector privado también podemos citar ejemplos que van desde Plaza Andares hasta casas particulares.

A medida que aumentan este tipo de proyectos en la ciudad, crece también la interacción social de sus usuarios. A diferencia de lugares en donde los espacios están delimitados por muros que marcan la diferencia entre afuera y adentro,  los espacios abiertos fomentan las actividades que involucran a más de un grupo social. Ejemplo de ello en nuestra ciudad es la Vía Reactiva, implementada en varios municipios de la Zona Metropolitana, es un espacio abierto generado a partir de la restricción del paso vehicular a automóviles en distintas calles y avenidas para permitir el tránsito de peatones, bicicletas y patinetas.

Al hablar de todas las bondades de los espacios abiertos, no podemos dejar pasar por alto las dificultades que estas condiciones pueden ocasionar. Es evidente que a diferencia de los lugares cerrados, los acabados en superficies y mobiliario están expuestos total o parcialmente a los rayos del sol, humedad, viento y lluvia. En algunas ocasiones esto puede representar un incremento en los costos de materiales especializados para intemperie, sin embargo, existen en el mercado materiales que precisamente están diseñados para estas condiciones. Por ejemplo dentro de la arquitectura regional podemos encontrar múltiples ejemplos del uso de barro, además de macetas y esculturas, es muy usado para acabados en muros y pisos. El barro es un ejemplo de material que no sólo resiste en el exterior, si no que es un material que obtiene marcas con el tiempo lo cual lo hace envejecer con mucha dignidad. En sitios en donde hay barro que ha resistido el paso del tiempo, podemos ver como ha cambiado su tono rojizo por uno más terroso y en ocasiones se impregna de tonos verdes. Son estos los detalles que pueden hacer de los espacios abiertos lugares de constante cambio, lugares que mejoran con el paso del tiempo.

De la mano del tema del paso del tiempo, no podríamos pensar en espacios exteriores sin pensar en la vegetación. Aunque siempre ha existido el uso de la vegetación en la arquitectura, los proyectos actuales demandan a personas cada vez más especializadas en el tema. Es por ello que distintas universidades han incluido estudios especializados en arquitectura de paisaje en los últimos años. Esta rama de la arquitectura se encarga desde el manejo de la vegetación existente dentro de un contexto, hasta la adaptación de plantas nuevas a los proyectos. Vale la pena aclarar que lo anterior no tiene la intención de demeritar lo hecho en este campo anterior a la implementación de estos estudios; por el contrario, existen excelentes ejemplos de proyectos paisajísticos  como el realizado por el jardinero Tatsugoro Matsumoto a principios del siglo XX, quien en su momento fuera el responsable de la importación de las jacarandas a nuestro país, por lo que se le atribuye el paisaje urbano como lo conocemos hoy en día.

Es fascinante como es que la implementación de elementos vegetales no sólo está limitado a si algo se ve bien o no, si no que existen factores que afectan mucho más allá, por ejemplo, la colocación de un árbol en determinado sitio debe considerar que se adapte correctamente a las condiciones del lugar, debe considerarse desde si la tierra es la adecuada, si el clima es propicio para su desarrollo, si existe el espacio correcto para su crecimiento, su impacto al ecosistema inmediato hasta los beneficios que pueden llegar a proveer dependiendo de la especie, desde una sombra hasta flores y frutos.

En resumen pudiera decir que considerar incluir espacios abiertos en cualquier tipo de proyecto arquitectónico siempre nos dará un amplio abanico de posibilidades; y en casos como el de nuestra ciudad, es una excelente forma de disfrutar  de las envidiables condiciones climáticas que tenemos. 

Arquitecto y fotógrafo: Ángel Andrés Alejos Jiménez.

Información de Contacto

LUVAN MAGAZINE

Datos de Contacto