¿Cómo mantener la calma?

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Por lo general, la mayoría de las personas tenemos dificultades para mantener la calma en ciertas situaciones. Esto puede verse en muchas ocasiones en las que no somos capaces de reaccionar de una forma pacífica, nos deprimimos, perdemos la paciencia o estallamos en un ataque de ira.

Quiero hacer un especial hincapié en cómo gestionarnos para que el estrés y los nervios no nos sobrepasen en situaciones difíciles.

Vivimos en una sociedad estresante, en la que el trabajo, la formación y las relaciones cada vez son más complejas, y sin embargo nuestras herramientas psicológicas, por lo general no son cultivadas y trabajadas para saber hacer frente a estas demandas.

10 maneras de mantener la calma en cualquier situación:

1 Identifica las señales corporales

Antes de nada, tienes que aprender cuales son las señales corporales que te indican que estás comenzando a sentirte agitado.

2 Aprende a respirar

Una de las herramientas más potentes que podemos utilizar contra la agitación y el nerviosismo, es la respiración diafragmática. También se conoce como respiración abdominal, donde el trabajo o movimiento muscular es especialmente importante en la zona baja de los pulmones.

3 Aprende a gestionar tu lenguaje no verbal

 Nuestras posturas y acciones corporales pueden también modificar nuestros estados psicológicos, pudiendo incluso ayudarnos a gestionar nuestras emociones y estados fisiológicos.

Cuando quieras relajarte, controla tu respiración (de modo que pueda poco a poco cambiar a una respiración diafragmática), observa tu cuerpo, y suelta la tensión muscular, relaja los hombres, e intenta reflejar con tu cuerpo un estado de calma. Esto te ayudará a evitar que el estrés y los nervios se apoderen de ti.

4 Distánciate por un momento de la situación

Darnos un respiro para beber un vaso de agua, tomar un poco el aire durante un paseo, escuchar algo de música, o realizar cualquier otra tarea que despeje nuestra mente y nos permita tomar distancia con la situación estresante. Desde que nos apartamos de la situación que nos perturba, nuestro cerebro tarda aproximadamente unos 90 segundos en regularse y volver a la calma. Por este motivo es importante saber que en muchas ocasiones no basta con contar hasta 10, sino que hay que tomarse un respiro y desconectar durante al menos un par de minutos.

5 Piensa de otro modo, o deja de pensar.

Cuando nos enfrentamos a una situación difícil debemos estar muy atentos a todo aquello que nos decimos a nosotros mismos, y tenemos que esforzarnos para que este diálogo interior no sea tóxico y contraproducente.

6 Aprende a ser objetivo

Para aprender a ser objetivo, puedes imaginarte que la situación en la que estás como si tú no estuvieras dentro de ella, y el protagonista fuese otra persona. ¿Crees que lo verías igual? ¿Pensarías del mismo modo? Imagina que el protagonista de esa historia fuese una persona a la que aprecias, y esta te pidiera consejo… ¿Qué le recomendarías? ¿Cómo le consolarías?  Al plantearte de este modo la situación, es probable que seas capaz de ser más objetivo y de distanciarte de las implicaciones emocionales de la situación, lo cual puede ayudarte a calmarte y a actuar con mayor serenidad.

8 La importancia del ejercicio físico

Dar un paseo o salir a correr, son buenas maneras de desconectar de los problemas, liberar energía y mantener la mente despejada de emociones y pensamientos negativos.

9 Practica Mindfulness

Diversas investigaciones han demostrado que la práctica de la plena conciencia beneficia e incrementa nuestra inteligencia emocional a través de los siguientes aspectos:

En definitiva el Mindfulness va a permitirnos situarnos en la condición adecuada para hacer frente y responder de forma inteligente a los diferentes en nuestros contextos vitales. Además a través de esta disciplina se promueve una filosofía que nos ayuda a comprender y aceptar nuestras emociones y pensamientos, disminuyendo sus repercusiones negativas.

10 Aprende a perdonarte y a felicitarte

Ya sabemos que mantener la calma en cualquier circunstancia no es una tarea fácil. Requiere de mucha paciencia, mucha práctica y ganas, y fuerza de voluntad para no darse por vencido cuando nos enfrentamos a situaciones verdaderamente complicadas. Lo importante es tu intención, y por supuesto no siempre será suficiente, pero tenemos que aprender a perdonar nuestros propios errores, y a felicitarnos por nuestros éxitos. Recuerda que los fallos te ayudan a aprender más sobre ti mismo y hacen que te conozcas mejor para que en próximas situaciones no cometas los mismos errores.

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