La vida sana no sólo se mide en caloría

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Por Verónica Rodríguez

Comencé en el mundo de las dietas cuando tenía 13 años, en realidad nunca fui una niña o adolescente con problemas de obesidad o sobrepeso, pero la influencia de mi mamá fue suficiente para creer que era necesario “restringirse” y mantener una postura de “alarma” ante a los temas de la apariencia física y los planes alimenticios. Así, crecí con la idea de que se necesita estar a dieta todo el tiempo para obtener la figura deseada ¿Para qué? No lo tenía muy claro, pero estaba segura que era una imperiosa necesidad y parte importante de mi vida.

¿Cuántas personas como yo viven con esta idea que convierte el hecho de comer, más en una tortura que en un disfrute? Y que lejos de acercarnos al objetivo principal de la alimentación, que es nutrirnos, nos lleva a encontrar mil razones para decidir qué nos llevamos a la boca.

Entonces aprendí que en la vida se necesitan dos tipos de alimento: el nutricional, que nos lo otorga la comida; y el emocional, que no es más que siempre estar en contacto con el amor, placer, seguridad y pertenencia. Al tener ambos alimentos, nuestro cerebro encontrará los niveles químicos necesarios para mantener el cuerpo y el alma en equilibrio.

Plasmado de esta manera suena sencillo. En mi caso, el problema surgió cuando me di cuenta que vivía desconectada de mis necesidades nutrimentales y descubrí que realmente nadie me había enseñado a comer; pero qué fortuna tenemos al contar con un cuerpo tan sabio porque nuestras conductas resultan reversibles, por lo cual la oportunidad de re- aprender está latente todos los días de nuestra vida.

Nuestros vínculos afectivos marcarán de forma importante nuestra manera de comer, si es que crecimos en un entorno ambivalente en donde nuestros cuidadores fueron amorosos en algunos casos, restrictivos, o si no siempre estuvieron ahí para cuidarte, se verá reflejado en tu manera de comer, igual si creciste con unos padres sobreprotectores, indiferentes o incondicionales. Sí, todo está relacionado con la alimentación.

Y si lo piensas seguramente te ha pasado también, estás en un entorno de estrés en el trabajo, tu jefe está tenso y gran presión cae sobre ti y antes de pensarlo estás frente a tu computadora comiendo algo que seguramente ni siquiera estás disfrutando, pero que está haciendo frente a tu estado emocional actual.

En otras ocasiones pasa también cuando se te antoja algo en especial, un deseo implacable de comer un alimento en especial, muchas veces algo dulce, harinas o grasas. Que no es más que una deficiencia de amor, seguridad, placer, conflictos sin resolver con la familia o una búsqueda de pertenencia.

Entonces ¿Cómo se transforma la forma de comer? Lo que yo te cuento al inicio de este texto no es más que el origen de una conducta de alimentación, pero este hecho NO rige mi vida, por lo cual lo primero que debes hacer es asumir tu adultez en todos sus ámbitos, ser consciente de que tú eres la única responsable de escuchar, comprender y amar a tu cuerpo ¿Cómo se hace esto? Al cultivar el amor incondicional hacia ti.

Esto es algo que necesitamos hacer todos los días, como comer. Acciones sencillas para realizar a diario que te harán entrar en un autoconocimiento tan intenso que siempre podrás recurrir a entender ¿Qué es lo que necesita mi cuerpo? Te dejo algunos ejemplos:

  • Realizar todos los días aunque sea por poco tiempo una actividad que sea un disfrute para ti.
  • Llevar un diario donde plasmes tus emociones y ser consciente de cómo se relacionan con tus antojos ese día
  • Hablarte con amor como le hablarías a tu pareja o mejor amiga
  • Viajar
  • Disfrutar el ocio
  • Aprender algo nuevo o fortalecer tus conocimientos
  • Ejercitar tu cuerpo
  • Reflexionar acerca de tu vida y decisiones
  • Decorar tu casa como siempre has querido
  • Procurar tu felicidad.

¿Crees que pueda funcionar en ti? Si quieres saber más del tema puedes escribirme a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o  darle like a mi página de Facebook Alimentación y mente sana. 

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