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Ojo por ojo, o… ¿cómo es?

 

Cuántas veces hemos escuchado por todos lados sobre la desigualdad de género que sufren las mujeres. Diferentes movimientos defienden esta posición a favor tratando de lograr un mundo con más equidad de género, pero… ¿y nosotros los hombres qué?

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Deben reconocer chicas, que existe un sinfín de situaciones hacia nosotros que nos discriminan por el hecho de ser hombres y debemos soportarlo por el simple hecho de ser varones.

Que tal el asunto de ser el sustento del hogar, donde en prácticamente todos los países latinos el hombre es el encargado de proveer todo en casa; de no hacerlo se nos califica como mantenidos, flojos, holgazanes, aprovechados, y mucho peor. Desde pequeños se nos inculca que debemos desarrollar este rol por el resto de nuestras vidas, convirtiéndonos en una especie de esclavos para la futura familia.

¿Piropo o acoso disfrazado?

Ustedes mujeres están más familiarizadas con las vulgaridades disfrazadas de piropos que suelen decirse en las calles y con justa razón se quejan, no es de verdaderos hombres, con educación e integridad el hablarles de esos modos. Pero lo que no es un tanto justo es aquella situación donde si un hombre se molesta por recibir el mismo tipo de acoso de parte de las mujeres, somos criticados de vanidosos o presumidos y viene una ola de burlas al respecto. Muchos hombres atractivos sufrimos (modestia aparte) acoso no sólo en la calle, sino también en lugares como gimnasios, en la oficina, entre otros lugares, y ya no importa si la mujer tiene educación o no si es empleada de un banco, o una ejecutiva importante, aplican el famoso “sabroseo” sin temor al reclamo.

Modales, modales y más modales

Una mujer puede o no ser cortés con un hombre y nadie le pedirá lo contrario, pero si un hombre no abre la puerta del auto, acomoda la silla a su pareja, modera su lenguaje, saluda adecuadamente, sede el lugar en el autobús (este tema luego lo tocaré a fondo), podemos tener asegurado un reclamo e incluso insultos con “pasaporte directo al infierno” de su parte, siempre acompañado de frases feministas. Hablando por todos los hombres educados puedo decirles que no vamos a cambiar eso, es parte de nuestros valores, pero sería increíble poder sentir reciprocidad y detalle de cualquier mujer y entonces, todo se volvería tan llevadero.

Saludos a mamá”

Cuando una mujer tiene un pequeño estallido de celos en público, pocas personas le toman importancia, pero ¿qué tal si un hombre hace una escenita de celos? Tenemos asegurado que nos tachen de machos posesivos que queremos controlar a nuestra pareja, y quien se dé cuenta de este suceso, ya sea en su cabeza o si es más audaz, nos mandará saludar a nuestra mamá.

Hagamos más fácil el camino, pero que sea para ambas partes. ¿No creen?

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