Momentos en el que un hombre se vuelve más espiritual

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Bueno, antes que cualquier cosa hay que decir que no todos los hombres se vuelven espirituales, sin embargo, podemos afirmar que algunos si logran entender que la vida tiene un lado espiritual y que esto se debe a sus antecedentes de infancia y las vivencias de familia.

Hay hombres que viniendo de familias muy poco espirituales buscan compensar esa aridez y se vuelcan en la búsqueda de una realidad que les haga trascender el espíritu.

No podemos afirmar que hay una edad específica para entrar en el mundo del espíritu de manera más consciente, pero podríamos pensar que el mejor momento es cuando la efervescencia hormonal comienza a permitirlo, es decir, cuando los impulsos carnales se tornan más controlables o, dicho de otra manera, cuando la libido disminuye a niveles más manejables.

También un hombre podría volverse más espiritual por “contagio” de su pareja, las mujeres son más espirituales que los hombres, pero hablo de las mujeres que ya son más maduras, podría decirse que de los treinta en adelante yo he encontrado muchísimas de ellas abarrotando los cursos que tienen que ver con trascender el mundo cotidiano a través del encuentro con el espíritu.

Otro factor que puede hacer que un hombre reflexione en esa otra realidad que es el mundo del espíritu, es la pérdida de su madre, más que la partida de su padre y sobre todo en nuestra sociedad latina, el fallecimiento de mamá que era a la que se recurría como consejera sentimental lleva a seguir buscando ese apoyo amoroso y sabio en Dios.

La Sociedad actual está diseñada para mantener nuestra atención y energía enfocadas en “perseguir la chuleta”, lo que Robert Kiyosaki llama “la carrera de la rata”, es decir, el hombre busca antes que cualquier otra cosa afianzar su posición económica antes de permitirse distraer su atención en asuntos intangibles como lo puede ser la espiritualidad.

Podemos observar así en muchísimos cursos o diplomados en el área de “sensibilización emocional” o “superación personal” que los hombres brillan por su ausencia, pues se les exige ser proveedores antes que cualquier cosa y las mujeres por el contrario siempre están buscando ese consuelo del alma que da la espiritualidad. Pareciera curioso que ante esta estadística no haya suficientes madres que enseñen a sus hijos que acercarse al mundo sutil del espíritu vale la pena, o por el contrario, que incluso teniendo en casa ese ejemplo prevalezca la costumbre de censurar al hombre espiritual y señalarlo o segregarlo como se hace en muchas comunidades latinas con los niños que desean estudiar disciplinas artísticas como lo es el ballet clásico.

Necesitamos hombres y mujeres espirituales más que nunca en el planeta. Es la única manera de terminar con la crisis de valores que nos inunda. Es la única solución real para rescatar a la humanidad del apocalipsis que se avecina.

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