FANTASÍA Y EROTISMO

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Por: Dorian 

Eros permea el mundo. Está en todo. Es la fuerza omnipresente detrás de las grandes obras de arte y de las grandes hazañas humanas. Eros es la fuerza deífica con que el creador nos dota para impulsarnos a trascender, pero no todo el mundo lo honra, porque no todo el mundo puede contactarlo.

El erotismo, al igual que el sentido del humor, es un privilegio de la inteligencia y sin esta cualidad se convierte solo en un impulso animal e incluso degrada la naturaleza divina del hombre y lo convierte en bestia.

La fantasía, esa capacidad de crear con la imaginación mundos llenos de color, aventura y sensaciones es lo que nos diferencia del resto de los seres que habitan este planeta y nos acerca también al creador al hacernos creadores de mundos donde nos sabemos y sentimos amos y señores.

Cuando la fantasía de una mente ágil se junta con la fuerza de Eros, se produce el milagro, nace la poesía primigenia inspirada desde el plano astral superior, aquel del que deriva la inspiración para las obras de arte y la fuerza que trasciende las limitaciones humanas y puede materializarse.

Un ser humano así, inspirado, puede cruzar un desierto para ofrendarse a su amada o borrar de un plumazo toda relación con este mundo y ofrendarse al amor disfrazado incluso de desamor; como lo relata Alfonsina Storni en su poema “Alfonsina y el Mar”.

El erotismo y fantasía son complementados por el amor y de hecho es imposible pensarlos juntos sin él.

En términos coloquiales y refiriéndonos a la sección para la que escribo podemos decir que un hombre toca a Dios cuando es inspirado por la posibilidad de alcanzar el amor de una mujer. El hombre sexual sin fantasía y sin amor se vuelve vulgar y mata a la diosa que habita en la mujer. ¡Hombres, cultivemos el don divino de amar como los poetas!

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