¿ES MEJOR SER AMANTE QUE ESPOSA?

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Por Julio Lozano

 

Pues bien, este tema es algo que les pone los pelos de punta pero sabemos que es bastante común en la mayoría de las relaciones, te aseguro que tú también te has visto envuelta en esto, ya sea siendo la esposa o la amante en un triángulo amoroso.

Personalmente no me considero un hombre tradicional, y aunque no estoy casado si he tenido cónyuge, que es casi lo mismo que una esposa, y si… he tenido amante y en algún momento también fui la “víctima” por llamarlo como todo mundo lo cree. Que pasa con las relaciones humanas hoy en día, mucha gente piensa y dice que la monogamia es lo natural y sobretodo lo correcto, pero yo no estoy de acuerdo, yo pienso que es algo totalmente antinatural, en cuanto a si es correcto o no, eso depende de la comunicación que tengan con tu pareja, la madurez de ambas partes, que tan dispuesto estas a ser libre y dar libertad, entendiendo en otros niveles lo que en realidad es el amor, pero bueno no será hoy que les hable de los tipos de amor y sus etapas.

Llamarle amante a alguien es cuando ya tienes una relación sentimental, no es cualquiera que hayas conocido en una noche de copas. Mi ex novia alguna vez me preguntó ¿Por qué le fui infiel? si con ella lo tenía todo, que si ¿Qué me hacía falta?, realmente no tengo una respuesta certera a esto, no aun. Pero efectivamente ella es la persona que más he amado y si con ella tenía todo, pero hay una parte “diferente” en mí que me hizo iniciar algo con otra persona, ni siquiera algo sexual, fue (porque ya no quise que fuera) algo que iba más allá de atracción física, simplemente se fue dando poco a poco una especie de relación que me mantenía con la emoción de pies a cabeza, simplemente era algo diferente después de 4 años de relación donde estaba en lo más cómodo de mi vida, pero una de mis virtudes que algunos ven como defecto es que me encanta el constante cambio.

No es que me haya cansado y por eso involucre en mi vida a otra persona, no fue eso, y no quiero defenderme ni defender a ningún hombre, pero creo firmemente que todos, absolutamente todos, tenemos esa parte oscura, oculta, diferente, que no queremos que nadie sepa de ella, pero que en realidad nos encanta y disfrutamos cada vez que nos atrevemos a interactuar con ella.

Si estás pasando por una situación donde tu pareja tiene un(a) amante, piensa bien que harás, no es un consejo, porque no doy consejos si no me los piden, pero lo diré como una experiencia desde mi punto de vista, como una persona que fue infiel y tuvo una amante. Mucho tiempo me juzgue, culpe y sobre todo me etiquete como una persona infiel, porque la sociedad eso me hizo creer, pero después de varios procesos de descodificación y psicológicos que tome en mi desesperación por creerme una mala persona, me di cuenta que simplemente fue una etapa de mi vida, que todos pasamos en diferente medida, mi error y el de muchos hombres es que vivimos esta etapa de “enamorados” o cabrones como decimos coloquialmente, mientras estamos en una relación, pero ¿qué creen? Todo cambia, todo pasa, todo mejora. Es tu decisión actuar como el resto y pensar dentro de la caja, ojo no quiero decir que te aguantes y sigas con él, sino que seas inteligente, al menos más que él, dale su espacio y tu date el tuyo, recuerda que para todo hay un momento, y si a veces nos equivocamos, pero eso no nos hace unos patanes.

Una recomendación, no nos pongan a elegir entre esposa o amante, no siempre tomamos las mejores decisiones.

Momentos en el que un hombre se vuelve más espiritual

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Bueno, antes que cualquier cosa hay que decir que no todos los hombres se vuelven espirituales, sin embargo, podemos afirmar que algunos si logran entender que la vida tiene un lado espiritual y que esto se debe a sus antecedentes de infancia y las vivencias de familia.

Hay hombres que viniendo de familias muy poco espirituales buscan compensar esa aridez y se vuelcan en la búsqueda de una realidad que les haga trascender el espíritu.

No podemos afirmar que hay una edad específica para entrar en el mundo del espíritu de manera más consciente, pero podríamos pensar que el mejor momento es cuando la efervescencia hormonal comienza a permitirlo, es decir, cuando los impulsos carnales se tornan más controlables o, dicho de otra manera, cuando la libido disminuye a niveles más manejables.

También un hombre podría volverse más espiritual por “contagio” de su pareja, las mujeres son más espirituales que los hombres, pero hablo de las mujeres que ya son más maduras, podría decirse que de los treinta en adelante yo he encontrado muchísimas de ellas abarrotando los cursos que tienen que ver con trascender el mundo cotidiano a través del encuentro con el espíritu.

Otro factor que puede hacer que un hombre reflexione en esa otra realidad que es el mundo del espíritu, es la pérdida de su madre, más que la partida de su padre y sobre todo en nuestra sociedad latina, el fallecimiento de mamá que era a la que se recurría como consejera sentimental lleva a seguir buscando ese apoyo amoroso y sabio en Dios.

La Sociedad actual está diseñada para mantener nuestra atención y energía enfocadas en “perseguir la chuleta”, lo que Robert Kiyosaki llama “la carrera de la rata”, es decir, el hombre busca antes que cualquier otra cosa afianzar su posición económica antes de permitirse distraer su atención en asuntos intangibles como lo puede ser la espiritualidad.

Podemos observar así en muchísimos cursos o diplomados en el área de “sensibilización emocional” o “superación personal” que los hombres brillan por su ausencia, pues se les exige ser proveedores antes que cualquier cosa y las mujeres por el contrario siempre están buscando ese consuelo del alma que da la espiritualidad. Pareciera curioso que ante esta estadística no haya suficientes madres que enseñen a sus hijos que acercarse al mundo sutil del espíritu vale la pena, o por el contrario, que incluso teniendo en casa ese ejemplo prevalezca la costumbre de censurar al hombre espiritual y señalarlo o segregarlo como se hace en muchas comunidades latinas con los niños que desean estudiar disciplinas artísticas como lo es el ballet clásico.

Necesitamos hombres y mujeres espirituales más que nunca en el planeta. Es la única manera de terminar con la crisis de valores que nos inunda. Es la única solución real para rescatar a la humanidad del apocalipsis que se avecina.

¿Qué les agota la ilusión?

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Para comenzar debo decir que el título es demasiado femenino desde nuestro punto de vista de hombres. La naturaleza masculina es más directa, más aterrizada en el sentido de que muy pocos hombres hacen castillos en el aire respecto a las mujeres salvo que sean adolescentes recién estrenados en la mayoría de edad. En pocas palabras no nos hacemos tantos castillos en el aire y menos cuando tenemos un poco de experiencia con las mujeres.

En general, entramos a una relación con ideas muy claras: hacer un proyecto juntos, divertirnos con nuestra chica, viajar o poner un negocio —aunque es mejor pensarlo fuera de casa para no traer problemas al hogar, sobre todo si tu socia principal duerme en la misma cama—; formar una familia podría ser el proyecto más trascendente para nosotros, la razón para “ilusionarnos” aunque no le llamemos así.

¿Qué nos apaga? Creo que esa sería la mejor manera de elaborar la pregunta. Nos Apaga el descuido personal de nuestra compañera, el abandono, aunque muchas veces éste pueda ser causado por atender a un bebé recién llegado a la familia. Sí, sé que suena cruel que después de lo que a una mujer le cuesta traer una nueva alma al mundo deba encontrar el tiempo o tener las ganas de arreglarse un poco pero sucede. Queramos o no se va perdiendo el atractivo y a esto se le suma el mal humor cotidiano.

Los hombres somos más ligeros con eso, porque cuando llegamos a casa queremos o pretendemos dejar el conflicto que nos causa el salir a ‘perseguir la chuleta’ y enfrentar el mundo agresivo para llegar a un remanso de paz, y ¡zaz! Llegamos a casa y tenemos que enfrentar el conflicto más duro de todos, el que se genera a nuestro parecer de manera gratuita, o sea, desde nuestro punto de vista, el conflicto que no es conflicto al lado de las penurias que estamos pasando con el trabajo y que mantenemos muchas veces en secreto.

Otra cosa que nos desconecta es la indiferencia de nuestra compañera, sobre todo cuando hay presiones económicas y la falta de respeto a nuestro espacio personal. La naturaleza femenina invade sin darse cuenta, y cuando se trata de convivencia rutinaria bajo el mismo techo vamos sintiéndonos cada vez más apretujados hasta que explotamos, a su vez puede suceder que nuestra compañera deja de tener las atenciones que nos hacían sentir en pareja, y no digo que no pueda ser alrevés pero ese sería tema de la sección “Ellas piensan” y no me compete.

Hombres de muchas flores

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La fidelidad o deseo de permanencia con una sola pareja sentimental depende de varios factores. El cultural es muy determinante, también lo es el nivel de testosterona de cada individuo y su edad, que también entra en juego.

A mayor nivel de testosterona, mayor impulso animal y menos sencillo es contener el impulso sexual y por lo tanto permanecer fiel. Y recordando lo que es atávico a la condición humana y que es el instinto de procreación, pues diríamos que es ‘natural’ que el macho ande siempre buscando, aún inconscientemente, dónde depositar su semilla.

Ahora bien, en la historia de la humanidad los infieles no han sido solamente los hombres, también lo han sido las mujeres, sin embargo se les restringía (aún pasa en algunos países) de una manera cruel el ejercicio de su sexualidad y la potestad sobre su propio cuerpo. Ahora que las cosas han cambiado vemos que el porcentaje de infieles es prácticamente el mismo.

La mujer tal vez buscando reconocimiento a su belleza, amor y reafirmándose como dueña de su cuerpo y sus impulsos, se ha lanzado abiertamente al juego sexual, sin barreras y al margen de la moralidad, moralidad que incluso la misma iglesia se ha encargado de devaluar con el comportamiento de sus propios oficiantes.

Toda esta disertación no responde a la pregunta que da pie a este artículo (¿Qué piensan los hombres de la infidelidad?), porque dicha respuesta es tan sencilla que el artículo tendría cuando mucho dos líneas, así que daremos unas vueltas más sobre el tema para que dicha respuesta tenga sustento en el intelecto del lector.

Cuando una pareja se encuentra bien sexualmente, cuando la calidad orgásmica de la relación es elevada, se experimenta una derrama de la hormona oxitocina y esto determina de manera inmediata el desear volver a estar con esa persona y conservarla como pareja. Se dice que la oxitocina es la hormona de la “pertenencia”, nos sentimos parte de esa otra persona y no deseamos dejarla. Ahora bien, en la mayoría de los casos no se encuentra una constancia en esa derrama hormonal por las vicisitudes de la vida cotidiana y ese lazo comienza a diluirse, ahí es cuando la adicción a ese estado de excitación sexual y amoroso nos hace presa y podemos sintonizar con un tercero que anda en busca de lo mismo: “Salir del aburrimiento, darse un respiro, volver a sentir”.

Los hombres decimos que tenemos la edad de la piel que acariciamos. Cada quien decide hasta dónde juega, sabiendo lo que arriesga, pero el impulso está ahí, existe y es un absurdo negarlo. Es muy energizante beber el néctar de varias flores, siempre y cuando estemos dispuestos a pagar el precio.

El sexo sentido

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Por Froylán Cabuto

La trilogía de libros que inicia con Cincuenta sombras de Grey abrió los ojos al mundo cuando expuso que las mujeres adolescentes, universitarias y casadas son las mayores lectoras de novelas eróticas. Subsecuentemente la película, basada en el primer libro y cargada de escenas sensuales con tono sadomasoquistas y más o menos explícitas, cautivó la atención de aquellas mujeres que no habían leído el libro. Inequívocamente, podemos deducir que las mujeres modernas son de mentalidad amplia en cuanto a temas eróticos y se aventuran al uso de juguetes sexuales.

Los juguetes sexuales pueden traer grandes beneficios cuando se incorporan a la rutina amorosa, ya sea si estás en pareja, si deseas explorar tus inquietudes eróticas o simplemente mitigar tus deseos en la intimidad de la alcoba. Usarlos con tu pareja ayuda a crear una conexión sexual profunda y fortalece la unión. También pueden llevarte a ti y a tu cónyuge a un punto máximo de excitación, provocando un orgasmo tan intenso que podría cambiar la dinámica con la que se conducen en la cama. En resumen, contribuyen a que tengas una vida sexual más placentera.

Dejando claro que el uso de los juguetes sexuales ya es aceptado por muchas mujeres, surge la pregunta ¿qué opinan los hombres al respecto? En lo personal yo me considero aventurero y de mente abierta, sin embargo en el afán de ofrecerles un panorama más completo decidí hacer un sondeo entre mis amigos. 

Cautelosamente abordé el tema y me di cuenta que los hombres son más renuentes al uso de juguetes. La mayoría de los entrevistados no incorpora métodos alternos en sus relaciones por dos razones: se sienten suficientes para complacer sexualmente a sus parejas o simplemente están conformes con el método tradicional.  No obstante, la mayoría estaría dispuesto a experimentar e incorporar los juguetes si sus parejas se  muestran interesadas o son ellas quienes lo proponen.

Un aspecto interesante que descubrí es el temor de ser reemplazados por el juguete sexual. Uno de mis encuestados contó que dudó de su capacidad para complacer  a su mujer luego de que ella sugiriera el uso de un consolador que medía el doble que su pene. Se sintió inseguro y temió que su novia se encariñara más con el objeto. Pero un consolador jamás podrá reemplazarnos, porque ellos no besan, no acarician, no dan placer oral, ni susurran al oído. Son sólo instrumentos para exacerbar el placer.

Por otro lado, la minoría de los participantes que dijeron sí utilizar juguetes sexuales, increíblemente son casados y muy seguros de su desempeño sexual, además,  en su vida de solteros ya habían experimentado con juguetes eróticos. Estos hombres incorporan vibradores o dildos en la fase de estimulación previa al coito o aros plásticos (estos ayudan a mantener la erección por más tiempo y pueden prolongar el orgasmo. La típica muñeca inflable no podía faltar pero esta es un accesorio típico del hombre soltero. Y por último, los estimuladores para la próstata conocida como el punto P del hombre. Sólo el dos por ciento de ellos ha experimentado con estos juguetes. Es indudable que la mayoría de los heterosexuales no desean experimentar con el punto P porque todavía existe el tabú o el prejuicio que la estimulación de la próstata ‘quita’ la hombría. En realidad el punto P es una zona sensible que pudiera llevar al hombre a tener múltiples orgasmos.

Te preguntarás cómo podrías iniciar una conversación con tu pareja acerca del uso de juguetes eróticos. Podrías abordar el tema mientras ven un programa de televisión, cuando caminen con su mascota o simplemente mientras toman una taza de café o su bebida favorita. No te recomiendo que lo traigas a colación durante un momento de intimidad porque podrías mandar una señal equivocada a tu pareja de que no es suficiente, especialmente si eres una mujer muy sexual. Una vez que hayas logrado inducir a tu pareja en el mundo de los juguetes sexuales y que él se haya graduado con honores, sugiérele explorar su punto P. Te lo agradecerá siempre.

Todo mundo habla de sexo a cada oportunidad que se presente. Son temas recurrentes en las reuniones de amigas o entre los hombres en el gimnasio, ¿entonces por qué no hablar abiertamente de juguetes eróticos con tu pareja?  Te reto a que te atrevas y des el primer paso que te llevará a una vida sexual plena. Diviértete experimentando en la intimidad de tu habitación con tu amado.

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