MALDAD O INDEPENDENCIA

 Ellos piensan


¿Porque los hombres aman a las cab&/#”?

Por Julio Lozano.

Estoy seguro que para muchas de ustedes será un tema bastante interesante, y no lo digo porque ustedes sean este tipo de mujeres, sino porque seguramente algún hombre con el que han salido, ha preferido a una cab#%#, que a una mujer… digamos más tranquila. Y es que este término usado en esta ocasión, dependerá del concepto que tengamos cada uno sobre lo que es ser cabrón, porque una mujer cabrona puede ser aquella que sí, en efecto le gusta salir con varios hombres, que no busca algo estable o formal, que está viviendo su momento de locura y desorden y que no busca alguien con quien compartir más allá de cosas materiales y físicas. Por otro lado una mujer cabrona también puede ser aquella que tenga un carácter fuerte, que sea una mujer independiente, que si bien quiere algo formal o estable, no tiene la disposición de ir intentando por la vida con cualquier tipo, entonces son tan altas sus expectativas que se vuelve un poco inmune a los detalles o cursilería, algo que la puede hacerse ver ruda y cabrona ante los demás, pero simplemente es alguien que no está dispuesta a perder su tiempo y prefiere utilizar sus oportunidades con gente que sepa lo que quiere y llegue directo al grano de lo que puede pasar entre ambos; digamos que este tipo de mujeres se vuelven un poco insensibles al enamoramiento que surge en la primera etapa de una relación.

Una vez sabiendo esto, daré mi opinión de la cual pudiera ser una razón por la que nos guste una cabrona, pueden ser varios puntos; como el que quizás no queremos una niña a la que tenemos que enseñar de todo, si no a alguien que por experimento sea ella la que nos guie, tanto en la cama como en la relación, ya que generalmente somos nosotros los que lo hacemos; por otro lado una mujer cabrona es alguien independiente que quizá siempre esté a la defensiva respecto al trato que le podamos dar, y quizá nos guste eso, que no sea una persona que nos muestre debilidad o fragilidad, sino que sea alguien que no nos necesita para ser ella, quizá esa personalidad nos jale un poco por encima de las mujeres a las que de todo tenemos que proteger y cuidar, definitivamente la rudeza nos gusta y en muchas ocasiones la vamos a preferir.

¡Y ojo! no es que amemos a las cabronas…, pero muchas veces si las vamos a preferir.

Hombres Conchudos

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¡Un hombre conchudo no nace, se hace y por voluntad propia! Nadie nos hace ser así, queremos que en una relación simplemente las mujeres participen más, que decidan más, que nos digan de vez en cuando qué hacer con ustedes y qué no hacer, eso también es sexy; si pasan por nosotros o nos invitan una cerveza están asegurando una noche llena de diversión.

Créeme que a un hombre conchudo le llamarás la atención con el más mínimo detalle, sin peinar, sin arreglar, no le importará a dónde vayan o si tu creaste el plan del sábado por la noche, él es conchudo, él es práctico y podrás ser tú misma sin apariencias.

Piénsalo un poco, todas las mujeres sueñan con tener a su lado a un príncipe azul, que las trate como princesas, de forma delicada y a veces hasta boba, que les inviten a todos lados y que decidan por ustedes, que sean como su mejor amiga pero con barba y testosterona, que sea divertido, bien parecido, que se lleve bien con su familia y amigos, pero que sobre todo no sea un hombre conchudo. Siento decirte que el hombre es conchudo por naturaleza. Te preguntarás ahora, ¿por naturaleza? Pues sí, la naturaleza del hombre es ser práctico.

¡No busques un príncipe azul! Busca a un hombre conchudo, claro, que sea práctico, sencillo, sin complicaciones, que les permita pagar en su primera cita, en la segunda y por qué no hasta en la tercera. Permitirá que esa relación sea un verdadero equipo, que encuentre esos pequeños detalles en cosas insignificantes, sin mucho que pensar ni mucho que pedir, simplemente conchudo.
 
Por: Horacio Venegas

Queramos a las suegras

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Tengo un amigo al que le dolió más perder a su suegra que a la mujer con la que había abonado a una relación de más de un lustro.Si bien, ganarse y preservar el amor de su ahora ex novia le costó incontables intentos y varios fracasos, el verdadero dolor de la pérdida consistía en imaginar que ya no contaría con la invaluable compañía de su querida suegra.

¿Había algo mal en la relación de mi amigo con su novia o con su suegra? No necesariamente. Ganarse el respeto y afecto de la madre de tu pareja es un logro aún más destacado que fincar una relación sentimental con alguien en igualdad de condiciones. El cariño de suegra es un cariño mucho más racional y complejo. Para llegar a obtenerlo es preciso pasar una serie de filtros: desde los que el largamente desarrollado instinto materno impone a las aspiraciones sentimentales del incipiente noviecito, hasta los suspicaces cuestionamientos que la experiencia femenina sin piedad arroja al recién oficializado novio. De las suegras todas las preguntas se pueden y se deben esperar y responder con galante maestría porque igual de malo que una novia insatisfecha es una suegra no convencida.

Por otro lado, el camino para llegar al corazón de la suegra también va revestido de una larga lista de checkpoints que deben ser cubiertos. Desde la rigurosa “primera impresión” (en estos casos cuenta muchísimo, nunca subestimen su poder), hasta los elogios a la belleza, la lozanía, el sazón, el buen gusto, la inteligencia y la infalibilidad de sus juicios y decisiones. Tampoco se deben omitir los detalles, regalos, felicitaciones y saludos cada vez que una ocasión lo amerite. Suena más a un juego de halagos y lisonjerías, pero hay que recordar que a diferencia del trabajo que implica ganarse el amor de la pareja, el cariño de la suegra es un regateo constante en el que la susodicha no tiene nada que perder.

Todo el anterior esfuerzo, por supuesto, guarda sus recompensas: tener ganada la simpatía de la suegra es tener andado un buen trecho de camino si es que guardamos intenciones de fincar una vida a mediano o largo plazo con nuestra pareja. Además, en las inevitables  visitas  familiares donde concurren la falsedad  y el inflexible escrutinio de hermanos tíos, primos, sobrinos y parientes políticos, contar con la suegra como aliada para defender la historia de que “él es un hombre diferente que sabe valorar a mi hija” es, indudablemente el más sólido apoyo del que se puede disponer. Por si fuera poco, y aunque parezca inverosímil, la suegra puede convertirse en una verdadera amiga con la que que se pueden enriquecer las experiencias y los buenos momentos que depara la integración a la dinámica familiar de nuestra pareja.

Mi amigo y su otrora suegra aún se frecuentan. Su relación de amistad prevaleció pese a la firme oposición de la ex de mi amigo (oh, paradoja) y su convivencia deja claro que, dependiendo de cómo manejemos nuestras cartas, una ruptura bien puede ser una catástrofe o la oportunidad de volver entrañables amigos a quienes inicialmente creímos nuestros antagonistas. 

José Barba

¿ES MEJOR SER AMANTE QUE ESPOSA?

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Por Julio Lozano

 

Pues bien, este tema es algo que les pone los pelos de punta pero sabemos que es bastante común en la mayoría de las relaciones, te aseguro que tú también te has visto envuelta en esto, ya sea siendo la esposa o la amante en un triángulo amoroso.

Personalmente no me considero un hombre tradicional, y aunque no estoy casado si he tenido cónyuge, que es casi lo mismo que una esposa, y si… he tenido amante y en algún momento también fui la “víctima” por llamarlo como todo mundo lo cree. Que pasa con las relaciones humanas hoy en día, mucha gente piensa y dice que la monogamia es lo natural y sobretodo lo correcto, pero yo no estoy de acuerdo, yo pienso que es algo totalmente antinatural, en cuanto a si es correcto o no, eso depende de la comunicación que tengan con tu pareja, la madurez de ambas partes, que tan dispuesto estas a ser libre y dar libertad, entendiendo en otros niveles lo que en realidad es el amor, pero bueno no será hoy que les hable de los tipos de amor y sus etapas.

Llamarle amante a alguien es cuando ya tienes una relación sentimental, no es cualquiera que hayas conocido en una noche de copas. Mi ex novia alguna vez me preguntó ¿Por qué le fui infiel? si con ella lo tenía todo, que si ¿Qué me hacía falta?, realmente no tengo una respuesta certera a esto, no aun. Pero efectivamente ella es la persona que más he amado y si con ella tenía todo, pero hay una parte “diferente” en mí que me hizo iniciar algo con otra persona, ni siquiera algo sexual, fue (porque ya no quise que fuera) algo que iba más allá de atracción física, simplemente se fue dando poco a poco una especie de relación que me mantenía con la emoción de pies a cabeza, simplemente era algo diferente después de 4 años de relación donde estaba en lo más cómodo de mi vida, pero una de mis virtudes que algunos ven como defecto es que me encanta el constante cambio.

No es que me haya cansado y por eso involucre en mi vida a otra persona, no fue eso, y no quiero defenderme ni defender a ningún hombre, pero creo firmemente que todos, absolutamente todos, tenemos esa parte oscura, oculta, diferente, que no queremos que nadie sepa de ella, pero que en realidad nos encanta y disfrutamos cada vez que nos atrevemos a interactuar con ella.

Si estás pasando por una situación donde tu pareja tiene un(a) amante, piensa bien que harás, no es un consejo, porque no doy consejos si no me los piden, pero lo diré como una experiencia desde mi punto de vista, como una persona que fue infiel y tuvo una amante. Mucho tiempo me juzgue, culpe y sobre todo me etiquete como una persona infiel, porque la sociedad eso me hizo creer, pero después de varios procesos de descodificación y psicológicos que tome en mi desesperación por creerme una mala persona, me di cuenta que simplemente fue una etapa de mi vida, que todos pasamos en diferente medida, mi error y el de muchos hombres es que vivimos esta etapa de “enamorados” o cabrones como decimos coloquialmente, mientras estamos en una relación, pero ¿qué creen? Todo cambia, todo pasa, todo mejora. Es tu decisión actuar como el resto y pensar dentro de la caja, ojo no quiero decir que te aguantes y sigas con él, sino que seas inteligente, al menos más que él, dale su espacio y tu date el tuyo, recuerda que para todo hay un momento, y si a veces nos equivocamos, pero eso no nos hace unos patanes.

Una recomendación, no nos pongan a elegir entre esposa o amante, no siempre tomamos las mejores decisiones.

Momentos en el que un hombre se vuelve más espiritual

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Bueno, antes que cualquier cosa hay que decir que no todos los hombres se vuelven espirituales, sin embargo, podemos afirmar que algunos si logran entender que la vida tiene un lado espiritual y que esto se debe a sus antecedentes de infancia y las vivencias de familia.

Hay hombres que viniendo de familias muy poco espirituales buscan compensar esa aridez y se vuelcan en la búsqueda de una realidad que les haga trascender el espíritu.

No podemos afirmar que hay una edad específica para entrar en el mundo del espíritu de manera más consciente, pero podríamos pensar que el mejor momento es cuando la efervescencia hormonal comienza a permitirlo, es decir, cuando los impulsos carnales se tornan más controlables o, dicho de otra manera, cuando la libido disminuye a niveles más manejables.

También un hombre podría volverse más espiritual por “contagio” de su pareja, las mujeres son más espirituales que los hombres, pero hablo de las mujeres que ya son más maduras, podría decirse que de los treinta en adelante yo he encontrado muchísimas de ellas abarrotando los cursos que tienen que ver con trascender el mundo cotidiano a través del encuentro con el espíritu.

Otro factor que puede hacer que un hombre reflexione en esa otra realidad que es el mundo del espíritu, es la pérdida de su madre, más que la partida de su padre y sobre todo en nuestra sociedad latina, el fallecimiento de mamá que era a la que se recurría como consejera sentimental lleva a seguir buscando ese apoyo amoroso y sabio en Dios.

La Sociedad actual está diseñada para mantener nuestra atención y energía enfocadas en “perseguir la chuleta”, lo que Robert Kiyosaki llama “la carrera de la rata”, es decir, el hombre busca antes que cualquier otra cosa afianzar su posición económica antes de permitirse distraer su atención en asuntos intangibles como lo puede ser la espiritualidad.

Podemos observar así en muchísimos cursos o diplomados en el área de “sensibilización emocional” o “superación personal” que los hombres brillan por su ausencia, pues se les exige ser proveedores antes que cualquier cosa y las mujeres por el contrario siempre están buscando ese consuelo del alma que da la espiritualidad. Pareciera curioso que ante esta estadística no haya suficientes madres que enseñen a sus hijos que acercarse al mundo sutil del espíritu vale la pena, o por el contrario, que incluso teniendo en casa ese ejemplo prevalezca la costumbre de censurar al hombre espiritual y señalarlo o segregarlo como se hace en muchas comunidades latinas con los niños que desean estudiar disciplinas artísticas como lo es el ballet clásico.

Necesitamos hombres y mujeres espirituales más que nunca en el planeta. Es la única manera de terminar con la crisis de valores que nos inunda. Es la única solución real para rescatar a la humanidad del apocalipsis que se avecina.

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