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10 CLAVES PARA LA EDUCACIÓN DE TUS HIJOS

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¿Cómo educar a los hijos?

El debate en relación a la educación y la crianza de los niños está últimamente más vivo que nunca, pues nos encontramos en una época de transición. Estamos pasando de un estilo educativo autoritario y adulto centrista, en el que la razón la tiene siempre el adulto, que es quien emite los juicios, establece las normas y los castigos si no se cumplen; a uno más democrático, más inclusivo y respetuoso, que tiene más en cuenta las necesidades y libertades de los niños, así como sus motivaciones.

El debate se genera entre los padres que defienden lo que llaman de toda la vida, que es el autoritarismo que sus padres ejercieron sobre ellos mismos (castigos, cachetes, obediencia ciega, disciplina, etc.), y los que defienden un estilo educativo más democrático en el que se acompaña más al niño en su desarrollo para que vaya descubriendo cuáles son sus deseos, motivaciones e intereses.

Ahora por fin, para arrojar un poco de luz en el debate, los psicólogos de Harvard han decidido añadir los últimos estudios al respecto y así han redactado los siete consejos definitivos para educar a los hijos.

1.-Los niños aprenden los valores éticos y los comportamientos observando las acciones de sus padres y las de aquellos adultos a los que respetan.

Para ser un ejemplo en el que los niños puedan fijarse debemos ser conscientes de que estamos siendo honestos, justos y capaces de resolver conflictos mediante el diálogo, así como capaces de gestionar la ira y otras emociones difíciles de manera efectiva.

Obviamente habrá veces en que nos equivoquemos, porque nadie es perfecto, y lo ideal es que también conozcan esa parte de nuestro carácter, nuestra parte lógica de persona humana que se equivoca y comete errores, y como reaccionamos ante ellos; mostrándoles que podemos ser capaces de pedir perdón, de intentar enmendar nuestros fallos y de comprometernos para intentar no repetirlos.

2.- Los niños quieren ser como sus padres si los respetan, si los tienen en buena consideración por la manera en que los tratan y les hacen sentir.

En cambio, un padre alejado emocionalmente de sus hijos difícilmente será un ejemplo al que quieran seguir.

3.- Consideran importante que los niños vean que sus padres se preocupan por los demás y que eso es tan importante como su propia felicidad.

 Es de suma importancia que los niños vean que lo esencial en la vida es ser amable y a la vez ser feliz, que se comprometan como los padres por hacer lo correcto, lo que está bien, lo que es justo, incluso cuando eso puede hacerles infelices en algún momento, o si otras personas no se comportan de ese modo.

4.- Deben de aprender que lo justo está por encima de los deseos individuales de cada persona-enseñarles a buscar la felicidad a través de la bondad, de sentirse bien haciendo feliz a otra gente; dar valor al trabajo en grupo, en equipo, y animándoles a trabajar hacia lo de fuera, hacia aquellas personas que les rodean.

5. Ayudarles a ser agradecidos y amables.

Cuando los niños son amables con los demás son más capaces de ver los gestos de amabilidad hacia ellos, y en general más agradecidos. Los estudios muestran que las personas que más suelen expresar su gratitud tienden a ser más generosas, compasivas y capaces de perdonar, y más propensos a ser felices y saludables.

Para que un niño sea amable y agradecido debe simplemente vivir en un clima acorde a esto: que sea capaz de ayudar a los demás y de agradecer lo que hacen por él, que tenga oportunidad de pasar tiempo con otros niños de manera que se generen conflictos en los que tengan que negociar y mediar. Que esto suceda también en casa, permitiendo que los niños puedan dar su opinión cuando hay desacuerdos. Así aprenderán a ser justos, a escuchar, a debatir y a solucionar problemas. De ese modo podrán ser partícipes del buen funcionamiento de su familia, del camino por lograr la felicidad de su hogar.

6.- Los niños deben tener responsabilidades reales

 Deben de participar en las tareas domésticas de manera rutinaria, pero sin que ello suponga un castigo ni provoque un gran agradecimiento por nuestra parte. Cuando simplemente esperamos que lo hagan y no los premiamos, a menos que hagan actos de bondad poco comunes, es más habitual que dichas acciones se conviertan en su rutina (si lo agradecemos de manera muy efusiva siempre parecerá que es nuestro trabajo y que ellos sólo nos estaban echando una mano). Cuando colaboran en casa también son más capaces de valorar lo que los demás hacen por ellos y lo que ellos mismos hacen por el bien de su hogar.

7. Ampliar el círculo de preocupación de los niños.

Lo habitual es que los niños se preocupen y empaticen con un pequeño círculo de familiares y amigos. El reto de los padres es ayudarles a preocuparse también por aquellas personas que no forman parte de su círculo íntimo: un niño nuevo en el colegio, alguien que no habla su idioma, alguien que vive en otro país y lo está pasando mal.

Los psicólogos consideran importante que los niños aprendan a conocer lo que sucede con las personas conocidas, pero que consideren también aquellas cosas que suceden fuera de su control: lo que pasa en otros países, otras culturas, etc.

Desde ahí, ser capaces de reconocer la vulnerabilidad de los demás, los sentimientos de quienes tienen problemas: de ese niño que acaba de llegar y se siente solo, de un niño que está recibiendo abusos, etc., e incluso la repercusión que sus actos pueden tener sobre los demás, tanto para bien como para mal.

10 CLAVES PARA LA EDUCACIÓN DE TUS HIJOS

1.- Los padres deben educar la voluntad de los hijos y sus sentimientos. Preparar a un hijo para la vida no es satisfacer todas sus voluntades y todos sus caprichos.

Enseña a tu hijo a renunciar y a oír un “no”.

No impongas la renuncia, pero llévalo a aceptarla libremente.

Señala la razón del renunciar, su valor y necesidad para la vida.

Si no aprende ahora a decir no a lo permitido, luego no sabrá decir no a lo prohibido.

El exceso de mimos echa a perder a los niños; los hijos muy mimados sufren mucho en la vida. Vivirán siempre alterados e inseguros.

El exceso de mimos y de censuras, críticas y castigos es la principal causa de inseguridad en los jóvenes. Los grandes hombres de la historia soportaron pruebas y privaciones en la vida. Poco se puede esperar de los hombres que nunca supieron lo que son privaciones, renuncias y sacrificios.

Los que reciben todo en la infancia no sabrán dar nada como adultos.

2.- La cólera es nociva para la educación de los hijos. La ira nos lleva a decir palabras sin pensar y a actuar irreflexivamente.

El hablar sin pensar y el actuar sin reflexionar pueden lastimar, herir, ofender y llevar a cometer injusticias.

Habla con tu hijo con calma y ten actitudes ponderadas.

La cólera, la ira, la falta de dominio pueden hacer que se cometan desatinos.

Muchos padres, llevados por la ira del momento, hieren el corazón de los hijos con palabras semejantes a éstas:

"Tú no sirves para nada." "Maldita la hora en que te engendré." "Tú eres la vergüenza de la familia." "Tú no vales nada." "¡Tú eres un hijo indigno! "

Después, cuando estás en calma, reflexionas y te arrepientes. Pero será demasiado tarde. Las palabras ya fueron dichas y el corazón de tu hijo ya fue herido.

Piensa antes de hablar y reflexiona antes de actuar.

A un corazón herido siempre le queda una cicatriz.

No hables sin pensar y sin medir el alcance de tus palabras.

No hagas un gesto sin medir las consecuencias.

Tu hijo es un tesoro que merece todo el amor, respeto y cariño; es un tesoro de la vida entregado en las manos de los padres.

3.- El secreto que un hijo confía al padre o a la madre debe ser como una piedra lanzada al mar. Se esconde en el fondo, nadie la ve, descubre, conoce.

Sé siempre discreto, guarda en lo profundo del corazón el secreto de tu hijo. La confianza, una vez. perdida, difícilmente se recupera.

Un joven comienza a desorientarse desde el momento en que pierde la confianza en sus padres. Mientras los hijos confíen en los padres, tendrán siempre una luz que los ilumine, una guía que los conduzca y, una brújula que los oriente.

4.- La mejor escuela de la vida es el ejemplo de los padres. Los hijos precisan más los ejemplos que las enseñanzas.

Los padres no les pueden exigir virtudes y cualidades que ellos no tienen. Vigilando sus propias obras, los padres estarán construyendo la moral de sus hijos. ¿Qué ejemplos les das? ¿A ti te gustaría que tus hijos hicieran lo que tú haces?

5.- La misión de los padres es orientar, esclarecer, amar, comprender, incentivar. Actuar así es darle la oportunidad a tu hijo para que se afirme en la vida. El amor que los hijos reciben de los padres y la confianza que éstos depositan en ellos es para los jóvenes un seguro amparo de vida.

6.- El desahogarse es una necesidad psicológica de toda persona. Tu hijo muchas veces está psicológicamente agobiado y siente la necesidad de desahogarse. Precisa decir lo que siente.

Escucha con paciencia y benevolencia su desafío, aunque hable en forma agresiva e irritada.

Aprende a escuchar con paciencia y atención el desahogo de tu hijo y evitarás muchas discusiones, desavenencias y contrariedades.

Deja que tu hijo diga todo lo que siente y, cuando esté en calma, estará en condiciones de razonar y reconocer el error.

Comparte las dudas, angustias y problemas de tu hijo y él será tu amigo.

7.- Saber escuchar en silencio es una virtud que los padres también deben tener. Antes de contradecir a tu hijo, escucha, analiza y trata de comprender lo que él quiere decir. Y después habla, pero con amor.

Cuando los padres se precipitan en responder o en contradecir al hijo, pueden cometer una injusticia o interpretar de modo incorrecto, y esto suscita la rebeldía del hijo.

Deja que tu hijo hable y oiga pacientemente, y sólo después habla, analiza, medita y dialoga con él.

Una persona irritada no está en condiciones de oír y comprender.

8.- Deja que tu hija hable, sólo escucha. Después dialoga calma y serenamente con ella. Tal vez ella diga muchas cosas equivocadas, pero analizándolo bien encontraremos muchas verdades entre los errores.

Apreciar y valorizar lo bueno da mejores resultados que señalar y condenar de inmediato lo equivocado. A nadie le gusta ser refutado y censurado al instante.

Muchos padres no defienden la verdad, pero si sus puntos de vista para que prevalezcan sobre los puntos de vista de sus hijos.

El hijo no es un adversario a combatir, sino un amigo a conquistar. Y para conquistar nada mejor que saber oír.

9.- Tu hijo precisa consejos y recomendaciones, pero deben ser bien dosificados, dados con amor y bondad. Una andanada de consejos y recomendaciones irrita y satura. El exceso, en lugar de producir efectos positivos, trae resultados negativos. Da a tu hijo los consejos más útiles y prácticos, no los más agradables. Dale un consejo como una sugerencia y no como una imposición.

10 ¡Cuántos jóvenes aún no descubrieron el verdadero sentido de la vida! Viven y no saben por qué. Estamos en este mundo para amar y hacer el bien, el amor nos une unos a otros y todos unidos amaremos a Dios. El amor siempre trae unidad y conlleva a hacer obras de bien. Una vida sin amor es una vida vacía y sin sentido. La vida nos es dada para crecer siempre más en el amor y para engrandecernos a través de la práctica del bien.

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