Lo más importante es el amor

 Imagen relacionada

Antes de que naciera mi primera hija, siempre tuve mucho miedo de educarla, nunca me sentí preparada para hacerme cargo de una personita y menos que dependiera totalmente de mí.

 Durante todo el embarazo me angustié mucho,  lo que me llevó a realizar una gran cantidad de actividades con la esperanza de que mi bebé naciera sana y fuerte; practiqué yoga, comí saludablemente, leí varios libros de psicología y de pedagogía; recuerdo poniéndome los audífonos en el vientre con música de Mozart para que mi bebé “fuera inteligente y creativa”,  hice lo que muchas mamás hacemos cuando queremos lo mejor para nuestros hijos, hasta el grado de evitar la anestesia epidural que en ese tiempo  (hace 26 años) era casi obligatoria, se decía que afectaba al desarrollo cognitivo y psicomotriz de los bebés, pero en esos días se expresaban tantas cosas y yo era víctima de la inexperiencia,  me hubiera encantado tener a alguien cerca para que me enseñara todo lo que no sabía.

Los hijos llegan “sin manual” y no hay fórmulas mágicas que nos digan cómo debemos de educarlos, cada uno de ellos es muy particular y aunque los tratemos igual ellos reaccionan de diferente manera acentuando sus diferencias. Lo que sí podemos cuidar en su formación son algunos elementos básicos o puntos clave que nos pueden guiar a que crezcan con carácter, inteligencia emocional y llenos de amor a la vida. 

A continuación presento algunas afirmaciones que siempre he considerado como guía en la educación de los hijos:

Lo más importante es el amor

Aunque suene a cliché no hay una afirmación con mayor certeza que esta, quiero sustentarlo científicamente. Humberto Maturana es un biólogo chileno ex académico del Tecnológico de Massachusetts que nos enseña muchas verdades; para él somos seres emocionales y dice lo siguiente del amor: "... cuando hablo de amor no hablo de un sentimiento ni hablo de bondad o sugiriendo generosidad. Cuando hablo de amor hablo de un fenómeno biológico, hablo de la emoción que especifica el dominio de acciones en las cuales los sistemas vivientes coordinan sus acciones de un modo que trae como consecuencia la aceptación mutua, y yo sostengo que tal operación constituye los fenómenos sociales". Dice que el amor es una manera de vivir en sociedad donde nos reconocemos como seres amorosos aceptando la totalidad del otro como un legítimo otro en la diferencia bajo la premisa del respeto  mutuo.

Todos queremos que nuestros hijos crezcan y se amen y respeten, pero para que puedan hacerlo deben de crecer en espacios de convivencia donde el otro es aceptado, respetado y valorado. Si ellos ven en su entorno que sus padres ejercen el amor (a sí mismos, por la naturaleza, a la vida, a su trabajo, sus estudios, la familia, el hogar, etc.). No queda de otra: aprenden a amar.

Sobre los espacios de convivencia podemos aludir la teoría sociocultural de uno de los más destacados psicólogos del desarrollo Lev Vygotsky, él señala que aquellas actividades que se realizan de forma compartida permiten a los niños interiorizar las estructuras de pensamiento y comportamentales de la sociedad que les rodea, apropiándose de ellas.

El lenguaje es primordial, ya que dice que la inteligencia se desarrolla gracias a ciertos instrumentos o herramientas p

psicológicas que el niño tiene en su entorno, indica que el lenguaje amplía habilidades mentales tales como la atención, la memoria, la concentración, etc. Por eso a los niños les debemos de hablar como personas inteligentes, no tener miedo a que conozcan palabras nuevas, procesar lo que hacen en palabras, leerles cuentos. Con esto desarrollamos su pensamiento abstracto, dejemos que haga, hable o escriba lo que hizo. Una actividad muy interesante que de niña mi papá me ponía a hacer era “definir”; por ejemplo, si estábamos sentados en la mesa decía “define lo que es un salero”, yo empezaba con “sirve para poner sal” y él rápidamente me corregía y decía “estás diciendo su funcionalidad, no estás definiendo”, ejercicios con estos desarrollan su lenguaje, otras actividades que pueden servir son llevar un diario, hablar con él y lo más importante: dejarlo hablar.

La mejor enseñanza es el ejemplo

“Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra”. Esta frase la hemos escuchado muchas veces y al leer el título podemos inferir sobre lo que vendrá, los niños aprenden por imitación.

Si hacemos una comparación entre la educación y la familia, podemos decir que la educación tradicional está basada en la 

enseñanza (transmisión) de conocimientos, el alumno tiene un rol de espectador, pero actualmente la mayoría o casi todos los modelos educativos se centran en la búsqueda del aprendizaje donde el alumno tiene el papel protagónico. En la familia, los padres tradicionalmente somos el centro, decidimos, damos órdenes y establecemos las reglas, pero, debemos de darnos cuenta de que cada uno de los integrantes de la familia tiene la misma importancia; escuchar, opinar y decidir juntos fortalece el vínculo familiar y también ¿por qué no hacer un código de ética? 

Si gritamos, nuestros hijos gritan; si el robo lo vemos como algo habitual, también ellos; si no enfrentamos nuestros compromisos y responsabilidades, estamos formando hijos irresponsables; si no respetamos a la vida y nuestro entorno, tampoco ellos. 

Algunos niños logran salir de un contexto nada ejemplar y se desarrollan armónicamente, casi siempre por influencia de otros ambientes saludables que viven en la escuela, de profesores que los orientan o con los amigos y sus familias que les ayudan a desarrollar su conciencia, pero, ¿por qué no mejorar el entorno de nuestra familia? No está escrito que cuando heredamos patrones o esquemas de comportamiento tóxicos (agresión, mentira, deshonestidad, falta de respeto, vicios, irresponsabilidad, etc.) tengamos que llevar esa carga, podemos terminar con esos esquemas, solo se necesita tiempo, constancia y voluntad, y si se requiere, ayuda profesional, únicamente  se tiene que reconocer y actuar.

No premios ni castigos

Cuando premiamos a nuestros hijos por hacer algo bien, o los castigamos cuando hacen algo mal estamos buscando que logren un aprendizaje conductista, la teoría conductista se basa en las teorías de Ivan P. Pavlov (1849-1936), que centra su tesis en el estudio de la conducta observable para controlarla y predecirla, la teoría tiene dos vertientes, el condicionamiento clásico (estímulo- respuesta) y el condicionamiento instrumental y operante, que busca la respuesta según el estímulo, buscando los reforzadores necesarios para implantar esta relación en el individuo.

Si a nuestros hijos por sacar buenas notas les damos dinero o les compramos un objeto, estamos reforzando que su motivación sea más por la recompensa que por alcanzar un objetivo; si por cometer un error los castigamos, lo que fomentamos en ellos es culpa y miedo, no responsabilidad. 

Considero que este tipo de enseñanza trae como consecuencia hijos desmotivados y temerosos, sin posibilidad de desarrollar su creatividad y su pensamiento crítico, ya que los hacemos dependientes de estímulos externos y nuestra relación con ellos es sumamente pobre.

Practicar un deporte, bailar, tocar un instrumento, escuchar música o crear arte.

El biólogo y genetista David Bueno, profesor de genética en la Universidad de Barcelona, explica que la neurociencia ofrece claves que modificarán nuestra forma de enseñar y aprender, dice que la plástica, la música y la educación física son de los aprendizajes más trasversales que hay, que se deben de enseñar en educación básica, y que las demás materias deberían de construirse “encima” de estas, a veces los padres no les damos importancia a estas materias y tampoco la escuela. Da un ejemplo sobre la educación física, dice que exige aprender a secuenciar los movimientos, que la parte del cerebro que aprende a secuenciar es exactamente la misma que después nos permite secuenciar cualquier actividad en nuestra vida. A través del ejercicio físico estamos entrenando partes del cerebro que van a ser cruciales para leer, para sumar y para cualquier otra actividad intelectual, con el ejercicio físico las neuronas de nuestro cerebro establecen conexiones entre ellas.

Indica que la música es una gimnasia cerebral, es de las pocas actividades que activan todo el cerebro simultáneamente, (más que resolver una multiplicación) no solo escuchar música, sino tocarla. Sobre la plástica dice que tanto esta como la música apelan a las emociones de las personas y las emociones son cruciales para aprender cualquier cosa.

¿Qué tienes que hacer? Practica con tus hijos algún deporte, escuchen música, o inscríbelos a clases, entre más pequeños es mejor, ya que es cuando están en pleno desarrollo neuronal.

También es importante que:

Creas en ellos y los dejes ser ellos mismos

Dediques tiempo de calidad

Establezcan reglas, rutinas y tareas

Promuevas la autodisciplina(el poder de los hábitos)

Duerman bien

Se alimenten saludablemente

No tenemos una guía ni un manual, pero recuerda que niños felices son niños exitosos, que los grupos de pares tienen un efecto e influencia (averigua con quién se juntan).

Si educas con amor no vas a fallar, puedes lograr hijos felices y plenos.

Referencias

Bueno, D. (2018) ¿Cómo funciona el cerebro de un adolescente? BBVA Aprendemos juntos [sitio web] Recuperado de http://aprendemosjuntos.elpais.com/especial/la-inteligencia-viene-de-serie-o-se-entrena-david-bueno/?id_externo_rsoc=FB_CM

Maturana. R., H. (1995). Emociones y lenguaje en educación y política. Santiago: Dolmen Ediciones.

Vigotsky, L.S. (1978) Pensamiento y Lenguaje. Buenos Aires: La Pleyade.

Por Lot Gamboa

Información de Contacto

LUVAN MAGAZINE

Datos de Contacto