The Darkest Hour

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The Darkest Hour: Las horas más oscuras

Encaminados a los premios de la Academia, me encontré con una de esas películas hechas para ganar premios. Películas como Lincoln, Anna Karenina, Bridge of Spies, entre otras. Con lo anterior, para nada quiero decir que sea mala, al contrario, se merece todas sus nominaciones y seguramente ganará un par de esas estatuillas del Indio Fernández. Me explico: The Darkest Hour empieza con la renuncia obligada, del cargo de Primer Ministro en el Reino Unido, de Neville Chamberlain, para la elección de Winston Churchill; mientras que la mayoría de la cámara quiere negociar la paz con Adolf Hitler, Churchill defiende la idea de seguir luchando hasta el ultimo momento. No explora las facetas de pintor o escritor merecedor del premio Nobel de literatura, nos vuelve a contar los pesares de la segunda guerra mundial.

Bien podría haber un universo cinematográfico de la segunda guerra mundial, recién este año se estrenó Dunkirk (Nolan), este tema se plantea como secundario en The Darkest Hour, y aquel Rey tartamudo de The King’s Speech (2011) también hace escena siendo voz y escucha de Churchill. En cuestiones técnicas no tiene nada para reprocharle, es bien manejada la historia, pero no nos presenta nada nuevo.

Cosas a destacar son, la actuación de Gary Oldman como el primer ministro británico y el maquillaje hiperrealista que hace desaparecer el rostro (pero no los gestos) de Oldman, para convertirse en Churchill. Hay un par de escenas que están hechas para que no haya discusiones a la hora de elegir la mejor actuación de este año: una conmovedora reunión -que probablemente nunca sucedió- en el metro de Londres y una discusión apasionada en el pasillo a punto de las lágrimas. Pero cada discurso, cada vez que el primer ministro alza la voz, es apasionante, magnético e inspirador.

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