Ocho años de sufrimiento en Siria

El pasado 15 de mayo se celebraron siete años del inicio del conflicto armado en Siria. El saldo, más de medio millón de personas muertas, 20,000 de ellos niños mientras que los refugiados sirios suman más de cinco millones según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados.

El conflicto surgió con la intención de quitar del poder, de manera pacífica, al entonces presidente Bashar al Asad. Tras iniciar lo que fue considerado como una guerra civil entre Asad y sus opositores, ha llamado la atención mundial y son varios los países que han intervenido.

Después de la revuelta surgida en 2011 contra el gobierno, el entonces presidente puso mano dura. Los opositores comenzaron a tomar armas buscando defenderse y derrocar al Estado.

La guerra ha ido generando batallas internas entre diferentes sectores. En el bando opositor se pueden encontrar a los rivales moderados, grupos islamistas y yihadistas, como el Estado Islámico o el grupo próximo a al Qaeda Frente al Nusra. También  tienen su participación y luchan las milicias kurdas. Entre las facciones opositoras también existen diferencias, lo que complica aún más un conflicto ya de por si complejo.

Mientras tanto, las fuerzas internacionales han apoyado a un bando u otro según sus propios intereses. Rusia se posicionó a favor de al Asad mientras que Estados Unidos se ha mostrado a favor de los opositores. Sin embargo, el ascenso del Estado Islámico frenó la ayuda a estos grupos. En cuanto a las regiones próximas a Siria, Irán, de la rama chiita al igual que al Asad, es aliado del gobierno.

Existe el apoyo de Arabia Saudí a los rebeldes por su enemistad con Irán. Esto incluye a los grupos radicales.

Turquía, una de las fronteras con Siria, es otro de los actores protagonistas. Ha fungido como un gran aliado de los rebeldes y siempre ha tratado de que Estados Unidos frenara las ayudas a los kurdos, enemigos del gobierno de Erdogan. Qatar y Jordania  se han mostrado a favor de las fuerzas rebeldes. Esto se ha convertido sin duda en una guerra de intereses que se juega en un terreno de juego llamado Siria y que ha afectado a los más vulnerables.

Uno de los momentos más trágicos sucedió el 4 de abril de 2017, cuando hubo un ataque con armas químicas en la ciudad de Jan Sheijun, en la que fallecieron 86 habitantes, 30 de ellos niños. Las imágenes hablaron por sí solas: el sufrimiento de las personas le dieron la vuelta al mundo y fue condenado el uso de ese tipo de armas.